La trama delictiva que mantenía en vilo a los vecinos de Rivadavia sumó un nuevo capítulo judicial este viernes. Un nuevo integrante de la familia Campillay quedó en la mira de la justicia sanjuanina, tras ser capturado luego de permanecer varios días prófugo. Se trata de Mario Alberto Campillay, quien se suma a sus hermanos en la causa que investiga una seguidilla de robos bajo una modalidad tan minuciosa como preocupante.
Otro miembro de la banda del "chofer marcador" de Rivadavia quedó preso e investigado por la Justicia
Se trata de los delincuentes que utilizaban un curioso modus operandi para atacar. Un chofer de aplicaciones marcaba los hogares de los clientes que vivían solos y un grupo de delincuentes (los hermanos Campillay) se encargaban de desvalijarlos cuando no había nadie.
A pedido del fiscal Cristian Catalano, de la UFI Delitos Contra la Propiedad, el juez interviniente dictó la prisión preventiva por el plazo de 4 meses para el último detenido.
Charla casual y "marcado": el curioso modus operandi
La investigación penal preparatoria, liderada por la Brigada Oeste, desentramó el llamativo funcionamiento de la banda. El eslabón fundamental para ejecutar los golpes era un sujeto de apellido De Conti, quien se desempeñaba como conductor en las aplicaciones de transporte Uber y DiDi a bordo de un Fiat Siena (vehículo que fue secuestrado por la policía en su momento).
Lejos de limitarse a trasladar a los pasajeros, De Conti aprovechaba el viaje para entablar conversaciones aparentemente casuales. El objetivo era estratégico: obtener información precisa sobre las rutinas de los clientes. El foco principal estaba puesto en personas que manifestaban vivir solas o que aportaban, de manera inadvertida, detalles sobre los horarios en que sus casas quedaban vacías. Una vez que la vivienda era "marcada", el chofer reportaba los datos a sus cómplices.
El rol de los Campillay y el error que los delató
Con la información sobre la mesa, entraban en acción los hermanos Campillay. Mientras De Conti seguía circulando en el automóvil para no levantar sospechas, los hermanos irrumpían en los domicilios señalados de Rivadavia para desvalijarlos, llevándose objetos de valor y, fundamentalmente, tarjetas de crédito.
A pesar de la sofisticación de la inteligencia previa, el talón de Aquiles de la banda fue el uso de los plásticos robados. El análisis minucioso de los movimientos bancarios y las compras realizadas con esas tarjetas permitió a los investigadores rastrear la ruta del dinero y establecer la conexión directa entre el chofer y los sospechosos.
Con la reciente captura de Mario Alberto, ya son tres los hermanos Campillay tras las rejas. Previamente, el juez Gerardo Javier Fernández Caussi había dictado la prisión preventiva por 3 meses para Emanuel y Ezequiel Campillay, quienes ya se encuentran imputados formalmente.