Luciana Bustos Sánchez no declaró formalmente en relación al supuesto asesinato a cuchillazos de su amigo Marcelo José Amarfil, pero en la causa hay dos testimonios que la complican. Son dos personas que hablaron con ella esa noche que encontraron el cadáver ensangrentado del profesor de educación física en Las Chacritas y que le escucharon decir dos cosas distintas que ahora resultan contradictorias.
Las dos versiones que contradicen y complican a la detenida en el supuesto asesinato del profesor
Estos datos surgen de los informes, testimonios y pruebas que por estos días analiza el equipo de la UFI Delitos Especiales, que investiga a la docente e investigadora universitaria por el supuesto delito de homicidio agravado por la alevosía. Es que para el equipo de los fiscales Franciscos Pizarro y Adrián Riveros, se trató de asesinato a traición y la autora sería Luciana Teresita Bustos Sánchez, de 33 años.
Están convencidos que la madrugada del miércoles 17 de enero último Bustos Sánchez y Marcelo José Amarfil fueron en el auto Ford Fiesta –propiedad de la chica- a tener sexo a la calle Pellegrini, en una zona oscura próxima al aeropuerto de Las Chacritas.
En esa teoría, allí tuvieron sexo en medio de un juego sadomasoquista. Él estaba completamente desnudo, con sus manos sujetadas por unas esposas de cuero y sus ojos cubiertos con antifaz. Para la fiscalía, cuando ella lo tuvo indefenso sobre el asiento del conductor, lo atacó a cuchillazos hasta matarlo. Una de esos puntazos fue el cuello e hizo que muriera desangrado.
¿Pero qué dijo ella cuando apareció ese policía que hacía recorridas por esa zona de 9 de Julio? Ese uniformado la encontró en corpiño y al lado del cadáver de Marcelo Amarfil, que yacía tirado sobre el pavimento, desnudo y todo ensangrentado. En ese punto se centran las miradas de los investigadores.
Ese policía, que fue la primera autoridad que tomó contacto personalmente con Bustos Sánchez y ordenó que no se moviera del lugar, afirmó que la docente le expresó que Amarfil se había quitado la vida. La chica explicó en esos momentos que su amigo sufrió un ataque de nervios o brote psicótico, que luego se quitó la ropa, bajó del auto y se autoagredió con un cuchillo que ella llevaba en la gabeta, reveló un investigador.
Esa versión no tiene asidero para los investigadores. Había sangre dentro del mismo auto, del lado del conductor y hasta en la puerta. También hallaron en el parabrisas –del lado de adentro- manchas o gotas de sangre que salpicaron cuando le cortaron la cara o el cuello, explicó una fuente judicial.
Otra declaración que pone en duda la versión de la detenida, es la testimonial de la hermana de Marcelo Amarfil. Esa mujer recibió el llamado de Bustos Sánchez esa noche, cuando todavía todo era confusión y recién se tomaba conocimiento del hallazgo del cadáver del docente. En esa comunicación, la docente le dijo a la hermana de Marcelo que éste la manoseó, que quiso abusar de ella y después se hirió con un cuchillo en medio de una crisis nerviosa, indicó una fuente del caso.
Esos dos testimonios pueden jugarle en contra a la única imputada. Primero porque para los investigadores, la víctima recibió los cuchillazos cuando estaba dentro del auto. Segundo, porque en ese diálogo con la hermana de Amarfil instaló la versión de un supuesto intento de violación, pero a nadie más le mencionó un hecho de esas características. La sospecha es que, con ambos relatos, buscó una coartada para cubrirse de algunas cosas que no podía explicar.