ver más

sábado 21 de marzo de 2026

Historias del Crimen

El asesinato en Villa Nueva Argentina en las vísperas de los festejos del Año Nuevo

Un joven de 19 años apodado "Julito" asesinó otro muchacho en la calle, a plena luz del día en una mañana de diciembre de 1994.
Por Walter Vilca

De “Julito”, sólo tenía el apodo. En sus jóvenes diecinueve años ya estaba casado y contaba con curriculum nada favorable. En su prontuario le figuraban una decena de caídas en la Policía por hechos delictivos y agresiones callejeras. Una promisoria carrera criminal que tuvo su punto más álgido en las vísperas de los festejos de Año Nuevo, cuando, de puro mal llevado, se puso a discutir con otros jóvenes en la vereda de su casa y cometió un asesinato en plena mañana, frente a sus vecinos de la Villa Nueva Argentina en Rivadavia.

El reloj marcaba las 10.30 de la soleada mañana del día viernes 30 de diciembre de 1994. Gustavo Andrés y Amadeo Barahona venían de pedir trabajo en una empacadora de ajo en la vieja calle San Miguel –hoy, Hipólito Yrigoyen-. No habían tenido suerte y sus caras mostraban fastidio mientras caminaban de regreso a su domicilio.

Para colmo, en ese trayecto por la calle Huarpes en Villa Nueva Argentina, justo se encontraron con “Julito”. Tan arrogante y provocador como solamente lo era él, Julio Darío Zárate los miró sobrándolos y les largó un insulto desde la puerta de su casa. Esa es la versión oficial, aunque este último después aseguró que fueron los hermanos Barahona los que agredieron a su mujer y a su hijo.

Lugar.jpg

El lugar. En esta esquina se produjo el asesinato la mañana del 30 de diciembre de 1994. Foto de Diario de Cuyo.

Existía un conflicto anterior entre ellos. Zárate mantuvo tiempo atrás un romance con una hermana de los Barahona y todo terminó mal. Por lo que se decía, “Julito” maltrataba y golpeaba a la chica y, tras la ruptura, la seguía molestando. Eso los tenía enfrentados.

En realidad, no se sabe quién empezó la discusión esa mañana. Se dijeron de todo. Gustavo Andrés Barahona, de 26 años, fue el que encaró a “Julito” y hasta se tiraron unos golpes, pero no llegaron a trenzarse, según versiones policiales.

Los Barahona prefirieron dejarlo ahí y continuaron caminando por la calle Huarpes. Zárate, que jamás arrugaba, quedó con la sangre en el ojo y se metió rápido a su casa a buscar el arma de fuego de su padre. En esos segundos salió por detrás de los hermanos Barahona, con el revólver calibre 22 largo en una de sus manos.

detención.jpg

Detención. Un policía de civil traslada a Zárate luego de su captura. Foto de Diario de Cuyo.

Los alcanzó a la altura de la esquina con la calle Alpatacal. Otra vez cruzaron algunos insultos y “Julito”, a quemarropa, le largó un balazo a Gustavo Andrés Barahona. Fue un único y preciso disparo que impactó en el tórax del otro muchacho. La desgracia no pudo ser peor para este último. Ese proyectil le atravesó la aorta –la principal arteria del cuerpo humano- y lo sentenció a muerte en cuestión de minutos.

Gustavo Barahona se tomó el pecho y cayó a un costado de la calle Huarpes, con su hermano sujetándolo y tratando de hacerlo reaccionar. Hasta tanto, apareció un amigo de Zárate, quien cargó a éste en su moto y juntos desaparecieron del barrio entre el griterío de los vecinos.

Los policías de la Comisaría 25ta fueron los primeros en arribar al lugar. Y como la ambulancia se demoraba en llegar, los uniformados subieron al herido en el patrullero y lo trasladaron al Hospital Guillermo Rawson. Gustavo Andrés Barahona no tenía signos vitales. Cuando entró a la guardia ya se encontraba sin vida producto de un paro cardiorrespiratorio por la gran hemorragia interna.

Calle.jpeg

Hoy. Así se ve actualmente el lugar donde ocurrió el asesinato de Barahona.

El hermano de la víctima y otros vecinos testificaron y apuntaron contra “Julito”, como el autor del asesinato. No quedaban dudas que era él. Su padre hizo entrega del revólver calibre 22, marca Galand, que utilizó en el crimen.

Durante todo ese día viernes y la mañana del sábado 31 de diciembre de 1994, los policías realizaron diversos procedimientos para atrapar a Zárate. Al mediodía, un policía obtuvo la pista de dónde podría estar escondido. A las 14.30 de ese día allanaron una finca situada en las calles Comandante Cabot y Meglioli, en Rawson, y capturaron al homicida de 19 años.

La acusaron del delito de homicidio simple, aunque él se defendió diciendo que el crimen fue el resultado de un accidente y no tuvo intención de matar a Barahona. Esa misma fue la estrategia desplegada por su defensor, el abogado César Jofré, durante el juicio realizado a fines del 1995.

En el debate oral y público, el letrado insistió con esa teoría y pidió que se cambiara la calificación por la de homicidio culposo. De acuerdo a la declaración de Zárate, fueron los Barahona los que empezaron la pelea y agredieron a su mujer y a su hijo. Él escuchó los gritos y, temiendo que su familia corriera peligro, sacó el revólver para defenderlos, aseguró. También afirmó que cuando salió la vereda, resbaló y se le “escapó” el tiro que fue a impactar en el cuerpo de Gustavo Barahona.

Julito en el juicio.jpg

En el juicio. Julio Zárate junto a su defensor, el abogado César Jofré, en el juicio realizado en diciembre de 1995.

Sus argumentos fueron poco creíbles, además hubo testigos presenciales del crimen. Los antecedentes penales le jugaron en contra, también el mal concepto vecinal que tenían de él. El tribunal de la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional compuesto por los jueces Ricardo Conte Grand, José Domínguez y Héctor Fili, no tuvo dudas y el 15 de diciembre de 1995 condenó a Julio Darío Zárate a la pena de 10 años de prisión.

“Julito” estuvo encerrado en el penal de Chimbas cuatro años y obtuvo las salidas transitorias en noviembre de 1999. En 2000 volvió a tener problemas con la Justicia por una causa por hurto. En ese entonces le revocaron el beneficio, volvió a quedar preso en el Servicio Penitenciario Provincial por un tiempo más y recuperó las salidas transitorias en 2002. En agosto de 2003 le dieron por cumplida la condena por el homicidio de Barahona.

Los informes judiciales indican que entre 2010 y 2013 afrontó siete causas penales por delitos de hurto, lesiones y robo. Ahora, parece que se anda portando bien.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video