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jueves 14 de mayo de 2026

Investigación

En la mira: estos son los financistas sanjuaninos sospechados de una megaestafa

En la audiencia en la que el fiscal solicitó el cambio de competencia, con el objetivo de que los denunciados sean indagados por la Justicia Federal, los propietarios de Global Market Valores y GMI Inversiones se sentaron frente al juez de Garantías. Se trata de Gustavo Omar Ahumada y Miguel Ángel Cañada.

Por Luz Ochoa

Ante una importante presencia de abogados querellantes, los dueños de Global Market Valores y GMI Inversiones se sentaron frente al juez de Garantías y, aunque no fueron imputados formalmente, escucharon los detalles de las sospechas que pesan sobre sus hombros. Se trata de Gustavo Omar Ahumada y Miguel Ángel Cañada, quienes podrían ser investigados por la Justicia Federal, tras el pedido del fiscal.

Es que Nicolás Alvo solicitó el cambio de competencia por la naturaleza del delito, pues se sospecha la comisión de lavado de activos, lo mismo que la intervención del sistema financiero nacional en la causa bajo la lupa. Además, las maniobras que están en la mira exceden el ámbito de la provincia y requieren investigaciones en otras jurisdicciones, por lo que el representante del Ministerio Público se declaró incompetente.

Ante la atenta mirada del magistrado Javier Figuerola, la fiscalía explicó que los financistas bajo la lupa utilizaron el dinero de los inversores para los beneficios de su propia empresa. Acorde se destacó, el dinero fue desviado a una empresa propia de los imputados, cuando ello no estaba previsto con los inversores.

Alvo aseguró que los denunciantes tenían un perfil de riesgo conservador, lo que obligaba a los agentes financieros a respetar el perfil y no hacer operaciones que no excedieran lo pactado. "Contrariando el perfil, en lugar de invertir en cauciones y demás, desviaron el dinero a GMI", sostuvo y agregó: "Incurrieron a un ardid. Se valieron de la confianza de sus clientes y obtuvieron su autorización por medio de engaños".

Acorde detalló, tanto Ahumada como Cañada le hacían creer a sus clientes que invertían su dinero en lo que estaba previsto y conseguían los permisos mediante actualizaciones de una falsa auditoría. Ello quedó en evidencia cuando desde la Comisión Nacional de Valores, que fue consultada por los investigadores, desmintieron tal auditoría. Lo que hacían con el dinero puesto a disposición, según la teoría del caso, era operar con maniobras de alto riesgo.

En desarrollo.

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