Saludando a la prensa con un “buen día” y riéndose de las actitudes de los policías que tienen con ellos, así son los inicios de todas las audiencias donde están en la mira los tres barrabravas de Racing, acusados de golpear salvajemente al empresario bolichero, Juan Manuel Salvalaggio.
Empresario bolichero golpeado: silencio de misa y risa cómplice de los acusados del ataque
Uno de ellos (Riveros) decidió declarar este lunes. Los otros iban a hacerlo este martes, pero decidieron no hacer declaraciones. Este miércoles se harán los alegatos.
En este contexto distendido este martes se iban a realizar las declaraciones de dos de los imputados. Tras las palabras de Mariano Ariel Rivero, donde en otras palabras manifestó que él no recibió plata u orden para ir a golpear a Salvalaggio, se esperaba que Carlos Daniel Ledesma y Brian Emanuel Espinoza también hicieran un descargo.
Juan Manuel Salvalaggio tendrá la posibilidad de dar sus últimas palabras, si lo cree necesario.
La audiencia presidida por la jueza María Gema Guerrero comenzó y terminó a los breves minutos. Es que la defensa de los dos acusados le expresó a la magistrada que no iban a declarar finalmente.
Con la parte documental ya leída, la jueza intentó pasar la audiencia a la etapa de los alegatos. La palabra la tomó el fiscal Alberto Martínez y expresó que ante la cantidad de pruebas y testimonios solicitaron pasar para el miércoles 4 de junio. La defensa, a cargo de César Jofré, se adhirió a este pedido y finalmente, la magistrada dio el “ok”.
Los sospechados de golpear al empresario bolichero con una actitud muy distendida
Antes de que comenzara la audiencia, los tres imputados por la golpiza a Juan Manuel Salvalaggio se mostraron como si estuvieran en el patio de su casa. Saludando tranquilamente a la prensa con un “buen día” y a las risas.
Los policías los trajeron esposados y por costumbre se sacan las esposas cuando el juez está presente. Pasaron un tiempo con las esposas puestas hasta que la jueza Guerrero entró a la sala. Ahí los efectivos le sacaron las esposas y estos en tono de burla empezaron a reírseles balbuceando una frase que no llegó a entenderse.
Rivero, Espinoza y Ledesma al parecer no han tomado conciencia en la situación que están ahora. La calificación por la que están en la mira es de lesiones graves, agravadas por la alevosía y ensañamiento, por la premeditación de dos o más personas y por ser cometida por un precio o una promesa remunerativa. Delito por el que, si a futuro, los consideran culpables, deberán cumplir una condena que podría ser de hasta 7 años.
El caso
El brutal ataque contra el empresario bolichero ocurrió el pasado 1 de abril en la puerta de un edificio de calle Santa Fe, en la Capital sanjuanina. El empresario fue desfigurado y sufrió fracturas. Esa misma tarde, apenas se produjo el ataque, apresaron a los tres bonaerenses Carlos Daniel Ledesma, Mariano Ariel Rivero y Brian Emanuel Espinoza. Ahí se supo que eran barras de Racing.
Los tres están detrás de las rejas y son defendidos por el abogado César Jofré, quien pretende que sean condenados por el delito de lesiones leves.
Las heridas que sufrió Salvalaggio fueron varias y muchas de ellas se registraron en la zona del rostro, por lo que la imputación podría ser entendida como lesiones graves por la jueza María Gema Guerrero, quien será la que dicte la condena para los responsables de la brutal golpiza.
A lo largo del juicio, los representantes del Ministerio Público hicieron escuchar los audios que sustentan la teoría de que hubo un plan para agredir a Salvalaggio. Incluso dijeron que los agresores lo vigilaron, que el empresario ahora detenido – en referencia a Mariano Tomsig- concurría a un gimnasio ubicado a metros del edificio donde vive la víctima y supuestamente les pasó información a los barrabravas.
Desde la fiscalía también consignaron que estos recibieron tres fotos del empresario bolichero para que lo identificaran y hasta se hospedaron unos días en un hotel situado sobre avenida España, a la vuelta del domicilio de Salvalaggio.
La víctima declaró y confesó que los autores de la paliza que recibió le arruinaron la vida. Dijo que tenía pesadillas con ellos y que, si bien en un principio creyó que se trataba de un robo cualquiera, se mostró sorprendido cuando en la UFI Genérica -a la que fue citado- le contaron que había detrás del hecho.