María Cecilia Balmaceda (35) este lunes quedó imputada por homicidio simple y con prisión preventiva por el crimen en Trinidad en perjuicio de Juan Bubica (68). En esta primera audiencia, los fiscales dieron a conocer todas las pruebas que tienen recolectadas hasta ahora y entre ellas dieron a conocer algunas que complican, y mucho, a la única sospechosa.
El aberrante momento que vivió un testigo clave minutos después del crimen en Trinidad
Una de estas pruebas más importantes es el seguimiento que se le hizo a la sospechosa a través de las cámaras de seguridad del lugar, tanto privadas como públicas (CISEM). Junto a esta prueba es el seguimiento que se le hizo a una tarjeta SUBE, donde quedó registrado que a las 21:37 horas una mujer se tomó un colectivo, Línea 208.
Una cámara de seguridad privada ve a la mujer a las 21:35 horas.
Y una prueba más importante y relacionada a las otras dos, es el testimonio del colectivero que estuvo trabajando en ese momento. El hombre dio a conocer información muy importante. Contó que a esa hora una mujer se subió al colectivo, toda ensangrentada.
El chofer le preguntó a la mujer porqué tenía sangre y ella le respondió que estaba menstruando. Terminando su descargo, dijo que la mujer se bajó por Avenida Rioja entre Córdoba y Santa Fe.
Estas pruebas complican a Balmaceda, la única acusada del homicidio, quien tuvo su derecho de declarar pero prefirió quedarse callada. Cuando el juez resolvía dictarle la preventiva, la mujer no se inmutó y se quedó callada.
El homicidio ocurrió el jueves por la noche, en un consorcio ubicado por calle Sarassa en Trinidad, Capital. Para la fiscalía ocurrió minutos después de las 21:00 horas. El cuerpo del anciano presentaba cerca de 100 cuchillazos en el cuerpo. El puntazo letal fue el que recibió en su pierna izquierda, la arteria femoral. Este hombre murió por un shock hipovolémico por una hemorragia externa.