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domingo 22 de marzo de 2026

Caso resonante

Condenaron al dueño de una calera de Sarmiento por la muerte de un trabajador, pero no irá preso

Carlos Horacio Romero fue condenado a un año de prisión en suspenso y a cinco años de inhabilitación comercial por homicidio culposo, tras la trágica muerte de Franco Marcelo Oro. Pese a que la Policía Minera había clausurado el lugar por falta de seguridad, la calera siguió funcionando sin medidas de prevención y posteriormente ocurrió el caso.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Este viernes, la Justicia sanjuanina condenó al propietario de una calera de Sarmiento donde, en octubre del año pasado, falleció un trabajador en trágicas circunstancias. A través de un juicio abreviado, se dictó una pena de un año de prisión en suspenso para Carlos Horacio Romero, quien no irá al Penal de Chimbas.

La sentencia contra Romero fue el resultado de un acuerdo entre las partes: el defensor Ricardo Lorenzo Mira, el fiscal de la UFI de Delitos Especiales Nicolás Schiattino, el ayudante fiscal Ignacio Domínguez y el querellante Maximiliano Páez Delgado. El fallo fue emitido por el juez de garantías Javier Figuerola.

Finalmente, Romero fue condenado por el delito de homicidio culposo. Además de la prisión en suspenso, fue inhabilitado para ejercer como comerciante por un plazo de cinco años.

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En el centro de la foto, de izquierda a derecha: el ayudante fiscal Ignacio Domínguez, el fiscal Nicolás Schiattino, el querellante Maximiliano Páez Delgado y el abogado defensor

El condenado es el empresario Romero, dueño de la calera situada entre las localidades de Pedernal y Divisadero. En ese lugar, el 2 de octubre de 2024, perdió la vida Franco Marcelo Oro, de 35 años, tras caer dentro de un horno en funcionamiento cuando una pared colapsó. El cuerpo del trabajador fue hallado calcinado a unos tres metros de profundidad.

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El fallo fue emitido por el juez de garantías Javier Figuerola.

Un dato que agravó el caso fue que, días antes de la tragedia, la Policía Minera había inspeccionado el establecimiento y había determinado que no podía seguir funcionando por las graves falencias en materia de seguridad. Incluso se había ordenado su clausura. Sin embargo, la calera continuó operando sin las condiciones mínimas para garantizar la integridad de sus empleados.

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