ver más

miércoles 6 de mayo de 2026

Impactante caso

Cocaína y muerte en 9 de Julio: el autor de la doble tragedia podría recibir 5 años de cárcel

El conductor es Marcos Gabriel Pereyra e irá a juicio acusado de ser autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo triplemente agravado. Detalladamente, por conducir bajo los efectos de estupefacientes, por culpa temeraria y por el número de víctimas fatales. Los fallecidos se llamaban Juan Torres y Mirko Aballay. Hubo una tercera damnificada, Vanesa Ahumada; por esta mujer el acusado también enfrentará el delito de lesiones culposas agravadas en el futuro debate.

Por Pablo Mendoza

La justicia sanjuanina se encamina a juzgar uno de los episodios de imprudencia vial más graves de los últimos años y que ocurrió en 9 de Julio. El fiscal Sebastián Gómez y sus ayudantes Adrián Elinzondo y Agostina Pérez de UFI Delitos Especiales han solicitado formalmente la elevación a juicio de la causa contra Marcos Gabriel Pereyra, el conductor que, bajo los efectos de un cóctel de sustancias prohibidas, terminó con la vida de dos personas y dejó a una tercera con heridas de consideración. Por la gravedad de la calificación, Pereyra enfrenta una posible condena de hasta cinco años de prisión.

La audiencia de control de acusación se realizará este miércoles, ahí el juez de Garantías Maximiliano Eugenio Barbera elevará la causa a juicio.

image

Crónica de una tragedia anunciada

El siniestro ocurrió la noche del pasado 19 de enero de 2025, alrededor de las 21:20 horas. Pereyra conducía una camioneta Toyota Hilux por la Ruta 183, en sentido Sur a Norte, acompañado por su amigo Mirko Javier Aballay. Al mismo tiempo, en sentido contrario, circulaba un Volkswagen Gol en el que viajaban Juan Alberto Torres Figueroa y su pareja, Vanesa Belén Ahumada.

Según la reconstrucción fiscal, el escenario previo al impacto ya vaticinaba un desenlace fatal. Pereyra venía de una fiesta donde el consumo de sustancias fue el denominador común. Testigos oculares declararon que, varios metros antes del punto de choque, la camioneta realizaba maniobras erráticas y peligrosas. El vehículo circulaba a unos 90 km/h y realizaba "zigzag" de forma constante, perdiendo el dominio de la unidad en múltiples ocasiones.

image

La investigación pericial fue contundente respecto al estado psicofísico del imputado. Los estudios realizados cuatro horas después del siniestro revelaron la presencia de cocaína en su sistema. Sin embargo, el dato más alarmante surgió de las pruebas de orina: la detección de "cocaetileno".

Este marcador biológico es la prueba científica de que Pereyra consumió simultáneamente alcohol y cocaína. La combinación de ambas sustancias genera una alteración significativa de las facultades, anulando la percepción del riesgo y ralentizando drásticamente los tiempos de reacción, factores que resultaron letales al mando de un vehículo de gran porte.

El momento del impacto y la desesperación de las víctimas

La cronología del accidente describe un acto de absoluta indefensión para las víctimas. En el tramo comprendido entre calle 11 y Amable Jones, la Toyota Hilux invadió completamente el carril contrario. La pericia accidentológica destaca la maniobra desesperada de Juan Alberto Torres, quien, al ver que la camioneta se le venía encima de forma descontrolada, intentó desviarse hacia la banquina oeste para evitar la colisión.

image

Hubo confusión meses posteriores a la tragedia. Pereyra fue visto disfrutando del verano y causó indignación. La familia de las víctimas creían que estaba preso, pero desde la Justicia explicaron que el juez Barbera si le dictó prisión preventiva, pero esta medida se impugnó y un juez de Impugnación lo dejó en libertad.

A pesar del intento de Torres por salvar sus vidas, el impacto fue inevitable y violento. El Volkswagen Gol fue embestido de frente, provocando la muerte instantánea del conductor. Su pareja, Vanesa Ahumada, sobrevivió al choque, pero sufrió lesiones que hoy forman parte de la acusación contra Pereyra.

La tragedia sumó una segunda víctima fatal de manera espeluznante. Mirko Javier Aballay, quien acompañaba a Pereyra en la camioneta, no llevaba puesto el cinturón de seguridad. Tras el choque y el posterior vuelco de la pick-up, el joven fue despedido del habitáculo y cayó a un canal de riego cercano.

Los resultados de la autopsia revelaron un detalle estremecedor: Aballay no murió producto de los golpes del choque, sino por asfixia mecánica por sumersión. El joven cayó al agua aún con vida, pero al estar inconsciente, terminó ahogándose en el lugar. De igual manera, para el MPF Pereyra es responsable de la muerte.

Para el Ministerio Público Fiscal, no hay dudas de que Pereyra actuó con imprudencia temeraria. Se lo señala por haber violado el deber objetivo de cuidado, omitiendo las normas de cautela más elementales al conducir a velocidad excesiva y bajo el efecto de estupefacientes. La fiscalía insiste en que la invasión de carril fue la causa directa de la doble tragedia, calificando el actuar del conductor como una negligencia total que transformó un vehículo en un arma mortal.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar