Hace unos pocos días se conocieron estadísticas nacionales que indicaban que San Juan fue la provincia con menos homicidios del país durante el 2023 y el dato reflejaba cierta pasividad en el territorio local, al menos en lo referido a la actividad criminal. Sin embargo, en los primeros días de este 2024 dos hechos irrumpieron en la escena para conmocionar a los sanjuaninos.
Cinco estremecedoras coincidencias entre el crimen de Las Chacritas y el de Trinidad
Se trata del crimen en Trinidad, en el que una mujer asesinó de más de 100 puñaladas a un jubilado, y del crimen en Las Chacritas, en el que una joven ultimó a un profesor de Educación Física de varios puntazos. Si bien el último caso que se presentó estaba en duda por los dichos de la misma acusada, que afirmaba que había sido un suicidio, los fiscales llegaron a la conclusión de que podría estar mintiendo y la imputaron por homicidio.
Tanto el caso de Juan Bubica como el de Marcelo Amarfil despiertan la curiosidad de la opinión pública y algo que llaman la atención son las estremecedoras coincidencias entre un hecho y el otro. Al menos cinco puntos tienen en común y resultan asombrosos para aquellos que siguen de cerca la trama.
Víctimas y victimarios
Una de las coincidencias entre ambos episodios es que las atacantes y únicas sospechosas son mujeres y, de igual sentido, las víctimas son hombres.
La diferencia de edad es un dato no menor, ya que las presuntas homicidas son más chicas que los asesinados. Cecilia Tejada Balmaceda tiene 35 años y su víctima tenía 68, mientras que Luciana Bustos Sánchez tiene 33 años y su víctima tenía 46.
Vínculo sexual
El jubilado que fue asesinado en su departamento de Capital mantenía un vínculo sexual con Tejada Balmaceda, quien ofrecía servicios sexuales. No obstante, solían frecuentarse puesto que los vecinos los habían visto juntos y conocían a la mujer de vista.
Por otra parte, en el caso de 9 de Julio, se estima que la sospechosa y el hombre asesinado mantenían relaciones sexuales minutos antes del crimen. A pesar de que la mujer sostuvo que eran amigos y que además ella tiene una pareja, por los elementos que se hallaron en la escena -vinculados al sado masoquismo- se especula con que su vínculo también haya sido sexual.
Arma homicida
Tanto para un caso como el otro, el arma homicida con el que ultimaron a las víctimas fue un cuchillo. Se cree que en ambos casos el arma blanca fue circunstancial, es decir, que fue el elemento que tuvieron las homicidas al alcance para provocar la muerte de los hombres.
De todos modos, en el caso de Las Chacritas no está del todo claro, ya que se encontraban adentro de un automóvil. No obstante, se estima que el cuchillo -tipo carnicero- podría pertenecer al kit de asado que también fue hallado en el vehículo.
La fuga
El intento de escape y de evadir a la Justicia en el violento episodio que ocurrió en el consorcio de calle Sarassa, la mujer huyó ni bien cometió el crimen. Una vecina la observó cuando se marchaba, trepando la reja y durante varias horas fue el blanco de la Policía, pues estaba prófuga.
El gris del otro hecho radica en la conducta de la sospechosa, ya que no está claro si pretendió escapar de la escena. En el pavimento hay huellas de sus pisadas con sangre, pero regresó hasta donde estaba el cuerpo. Es por eso que no está claro si quiso escapar y, justo en ese momento, se topó con un policía.
Es que el descubrimiento del homicidio fue así, un uniformado patrullaba por la zona cuando se encontró con el cuadro. Es por ello que quedará en duda qué hubiera pasado si el motorizado no pasaba por ese lugar.
Baño de sangre
Las escenas son similares y la sangre de las víctimas es el denominador en común. Y es que en ambos casos, la fiscalía describe los ataques como una "carnicería" por la cantidad de heridas que las víctimas sufrieron y fueron propinadas por las asesinas.
Si bien no trascendieron imágenes de la escena del crimen de Bubica, sí fueron compartidas por el Ministerio Público las del homicidio en calle Pellegrini, en una zona completamente desolada. Incluso, hasta un día después del brutal ataque las marcas del baño de sangre podían verse en el pavimento y sus alrededores.