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sábado 21 de marzo de 2026

HISTORIAS DEL CRIMEN

La extraña muerte del cantante del popular grupo cuartetero de “El Poderoso Carrizo”

El cuerpo de César “Chiquito” Agüero apareció flotando en un canal de Chimbas, la madrugada del 3 de febrero de 2002. Siempre existió la sospecha que lo asesinaron, pero jamás se supo realmente qué le sucedió.
Por Walter Vilca

Hay guitarreros y cantores que suelen decir en broma y en serio: “Así es la vida del artista”, por las trasnochadas y los incontables compromisos sobre los escenarios. El “Chiquito” Agüero era uno de esos, un amante de la música y de las largas juntadas, que salía de casa y no sabía a qué hora regresaba. Hasta el último de sus días fue así. Una noche de febrero de 2002 se perdió entre un asado de amigos y una fiesta a la que debía asistir, y no volvió más. Horas después, extrañamente lo hallaron muerto en un canal de Chimbas.

Si lo mataron o fue un accidente, son preguntas que aún persisten. El misterio y las dudas sin respuestas acompañarán de por vida a sus familiares, amigos y a todos los sanjuaninos que alguna vez conocieron a César José “Chiquito” Agüero, la recordada voz de “El Poderoso Carrizo”. Ese cantante del grupo cuartetero más popular de la provincia, que encontró la muerte en confusas circunstancias hace 19 años.

A él solo le gustaba cantar y alegrar a la gente. Con 25 años, Agüero se convirtió en la primera voz de la banda dirigida por el recordado Antonio “El Poderoso” Carrizo, quien llenaba los salones bailables a fines de los 70 y en los 80. Hasta hoy en algunas radios suenan sus temas con las voces inconfundibles de César Agüero y de Carlos “Simpatía” Morán.

El apodo “Chiquito” se lo puso su abuela. Así llamaban a César Agüero en su niñez en el ex barrio Castro Guzmán, ahora denominado Camilo Rojo, en Santa Lucía. Era joven cuando se casó el 30 de abril de 1977 con la mujer de su vida, Sonia Alfaro, madre de sus tres hijos: Mary, Marcos y Sonia. El canto era un hobby y una pasión para él, pero durante la semana era el padre de familia y el empleado de topografía de la Dirección de Hidráulica de la provincia. “Era una excelente persona y buen esposo. Muy cariñoso con los chicos, jugaba a la par de ellos. Lo único que tenía era que los fines de semana salía por las invitaciones y los compromisos que tenía”, rememora Sonia.

Su primera incursión en la música fue con el Grupo 5, de Albardón, contó su familia. Pero su popularidad creció acompañando a “El Poderoso Carrizo” y llegó a grabar al menos cuatro álbumes con ese grupo. Tras la muerte de Antonio Carrizo, “El Chiquito” experimentó en el mundo del folklore y formó el conocido dúo “Agüero Vildozo”, con el que también grabó discos. Nunca perdió la humildad de la monotonía de su vida y no le faltaban las reuniones de amigos o fiestas adónde lo invitaban a animar con su voz.

“Antes, los bailes eran más familiares. Y mi papá llevaba a toda la familia. Era chica, pero me acuerdo que él era la chispa del grupo y muy divertido. Le encantaba hacer bailar a la gente”, recuerda Mary. En su casa era el papá y se arremangaba las mangas de la camisa a la hora de trabajar en lo que sea.

Sonia y Mary recuerdan su último día. Era un sábado. César se había levantado temprano para ayudar a un amigo albañil llamado Claudio, con el que estaban levantando una pared. A las 15 se desocupó y anunció a su esposa que tenía que marcharse. No podía faltar al acostumbrado asado de los sábados junto a sus amigos en un taller, al que llamaban “El Damasco”, en algún lugar del Gran San Juan. Como no tenía en qué movilizarse, esa tarde le pidió al albañil que le prestara la bicicleta y salió pedaleando a esa cita impostergable.

Recuerdo. "Chiquito", a la derecha, durante una de sus presentaciones.

Los amigos después contaron que César Agüero estuvo con ellos hasta las 21 o 22 de ese sábado y se retiró. Había bebido, se supone que estaba algo ebrio. A todos les dijo que tenía un compromiso en un cumpleaños. Lo cierto es que no llegó a esa fiesta y tampoco retornó a su domicilio. “Estamos acostumbrados a que mi papá llegara muy tarde los fines de semana. Esa noche, dicen que él se fue de esa juntada en el taller y nadie más lo volvió a ver”, recuerda Mary.

“El domingo no apareció por mi casa. Hasta ese día estaba de vacaciones, pero el lunes debía presentarse a trabajar en Hidráulica. Pero no llegó. Mi mamá estuvo preocupada todo ese día porque no vino al almuerzo ni a la tarde”, agregó la hija del cantante, que en aquel entonces tenía 22 años. Llamaron a los amigos para preguntar si sabían algo del “Chiquito” Agüero. Preguntaron en los hospitales, pero nada.

“Nunca pensamos en llamar a la morgue. Jamás imaginamos lo peor”, dijo Sonia. Mientras se consultaban entre los parientes si alguien había visto a César, vieron el título de una noticia en un diario local que señalaba: “Vecinos de Chimbas rescataron el cadáver de un hombre en un canal”. La nota relataba sobre el hallazgo del cuerpo de una persona no identificada, en un cauce en inmediaciones de las calles Necochea y Rodríguez en Chimbas.

En el dúo Agüero Vildozo. Esta es la foto de su disco.

Unos vecinos del barrio CGT, que estaban sentados en las puertas de sus casas vieron el cadáver que era arrastrado por la correntada del canal. Ellos mismos corrieron y lo sacaron del agua. Los policías de la Seccional 17ma tomaron el caso, que despertó diversas conjeturas desde el principio. Puntualmente porque la víctima presentaba una herida cortante en el costado izquierdo de la cabeza. Le faltaban los zapatos, tenía el pantalón de vestir desprendido y todavía llevaba su camisa, pero ninguna identificación.

El lunes en la mañana fue reconocido en la morgue por los familiares. Era César José “Chiquito” Agüero, que al momento de su fallecimiento tenía 49 años. El forense llegó a la conclusión de que murió ahogado, pero no pudo explicar si la herida en la cabeza fue como consecuencia del golpe por una caída accidental o si lo agredieron con un objeto contundente. Quedó abierta la sospecha que le pegaron y lo arrojaron al canal. Que quizás lo atacaron para robarle. Y es que le faltaba su reloj pulsera con malla metálica, que nunca se lo sacaba. Tampoco tenía ni un peso en los bolsillos y la bicicleta jamás apareció. Otro dato fue que no establecieron con certeza en qué lugar cayó porque ese canal, de no más de 1.50 metro, es un derivador y recorre varios kilómetros.

En la morgue “me informaron algo extraño. Me dijeron que en la madrugada llamó una señora para preguntar qué había pasado con la persona que sacaron del canal. Si estaba viva o qué. Y cuando el encargado de la morgue le pregunto si era un familiar, esa mujer cortó la llamada. Cómo que estaba interesada por saber qué había pasado con mi esposo. Eso lo sabía la Policía, pero nunca hicieron nada y ni averiguaron quién era esa señora”, expresa Sonia.

“Siempre estuvo la duda si cayó, le pegaron para robarle o tuvo una discusión con alguien. Porque a lo mejor estaban ebrios y pelearon”, especula Mary. En esos días, la familia lloraba la partida de “Chiquito” y no se ocupó de averiguar más. El caso fue investigado por el juez Guillermo Adárvez, del Tercer Juzgado de Instrucción, pero no se avanzó demasiado.

La viuda. Sonia Alfaro siempre tiene presente a su esposo, más conocido como “Chiquito” Agüero.

En la misma Policía afirmaron que no descartaban un crimen, pero chocaron con la falta de testimonios o pruebas para profundizar la investigación. Los mismos amigos de Agüero, con los que estuvo en el asado ese sábado, lo único que aseguraron fue que “Chiquito” se fue solo en su bicicleta y desconocían qué rumbo tomó o con quién estuvo más tarde. A la fiesta que debía concurrir, nunca llegó.

“Mi mamá preguntó a todos los amigos, pero todos dijeron que no sabían nada. Pensamos que, a lo mejor, saben y no quieren dar información para no meterse en problemas. Lo que sí, a mi mamá le llamó la atención la llamada de esa señora a la morgue. No sé. A lo mejor otra persona le pegó o lo tiró al canal y después, para zafar o saber, mandó a esa mujer a preguntar qué había pasado. La duda siempre está y quedó porque nadie investigó nada”, relató Mary.

Transcurrieron 19 años desde la partida del “Chiquito” Agüero, pero su voz sigue viva en cada canción con la que divirtió e hizo bailar a los sanjuaninos. Tan viva, como la intriga y el misterio que envuelve su extraña muerte. La investigación quedó como al principio, en nada.

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