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lunes 23 de marzo de 2026

HISTORIAS DEL CRIMEN

La misteriosa muerte de Víctor Jácamo y la teoría del asesinato nunca investigada

Tenía 22 años y apareció flotando contra las parrillas de la vieja usina de la exempresa Electrometalúrgica Andina, en Chimbas. A más de 18 años de aquel hecho, su familia sigue asegurando que al joven lo mataron.
Por Walter Vilca

El informe policial decía que estaba desnudo, con algunas lesiones del posible arrastre y con signos de ahogamiento. Calificaron el caso como un fallecimiento por causas accidentales y lo dejaron así. Pero la muerte de Víctor Jácamo sigue siendo un misterio nunca esclarecido y, a más de 18 años de la tragedia de ese joven, su familia insiste en que fue un asesinato.

La vida de Víctor Adrián Jácamo, de 22 años, era como la de muchos jóvenes golpeados por la desgracia. Perdió a su mamá siendo pequeño en Córdoba, adonde prácticamente huyeron para empezar de nuevo y alejarse de su padre golpeador. Junto con algunos de sus hermanos después regresaron a San Juan.

Él y los dos más chicos volvieron a la casa de su papá y su abuela en la esquina de las calles Agustín Gómez y Valle Fértil en Villa Observatorio, Chimbas. Los hermanos mayores, de apellido Leal –hijos del primer matrimonio de su mamá- quedaron bajo el cuidado de los parientes materno.

El "Momia". Víctor Adrián Jácamo, el joven muerto en noviembre de 2002.

No fue fácil la adolescencia de Víctor Jácamo, a quien apodaban “Momia”. Cuentan que su padre tomaba mucho, se descuidaba de él y sus hermanos menores y los maltrataba, entonces la única que se ocupaba de ellos era su anciana abuela, Adelina Lemos.

Víctor abandonó la escuela secundaria en el segundo año y, como otros tantos jovencitos de la zona, de vez en cuando hacía changas en las cosechas. O sino pasaba el tiempo con sus amigos en alguna esquina de Villa Observatorio. Fernando Leal, uno de sus hermanos mayores, sostuvo que Víctor no era ningún delincuente. Sólo en una ocasión fue demorado en la Seccional 30ma por el robo a un colectivero, pero el chofer luego aclaró que el joven no tenía nada que ver con el hecho.

Mucho se habló de lo sucedido la noche del 22 de noviembre de 2002. En aquel momento, Víctor Jácamo tenía 22 años y estaba de novio. Todos fueron coincidentes en que, esa noche de viernes, el joven estuvo en una fiesta en un domicilio de las calles Malvinas y Maipú, en Villa Observatorio. No faltó alcohol, pero tampoco los entredichos con un muchacho de otra villa. Supuestamente se largaron unas trompadas y el otro joven terminó en el piso, pero no pasó más que eso.

Sus rastros se pierden después de que lo vieron en otra juntada o fiesta en una casa del Lote Hogar 62, a solo cuadras de Villa Observatorio. Ya era la madrugada del 23 de noviembre de 2002. Lo que pudieron averiguar los hermanos de Víctor fue que el joven siguió divirtiéndose y tomando con otras personas.

El cauce. Este es el canal Ingeniero Quiroga, donde murió Jácamo.

Solo hay comentarios, pero ningún testimonio en sede policial y judicial. La versión es que allí encontró al muchacho con el que se agarró a golpes un rato antes y éste junto a otros dos se tomaron revancha, contó Fernando. Lo que dicen fue que salieron a la calle, que lo agredieron y le arrojaron una piedra en la cabeza. Y que en esos segundos lo tiraron al caudaloso canal Ingeniero Quiroga.

Una vecina que vive del otro lado del canal y, que a primera hora de la mañana salió a sacar la basura, observó a lo lejos la escena cuando arrojaban a Víctor Jácamo al cauce. Esa mujer hasta escuchó que gritaba: “¡Luis! ¡Luis!”, como pidiendo ayuda. Luis es el hermano mayor de Víctor. “Esa señora nunca quiso contar todo lo que presenció. Y vio lo que pasó porque ya era de día, eran como las seis o seis y media de la mañana. Con el transcurso de los años, nos enteramos de esto. No quiso saber nada de declarar por miedo a represalias”, afirmó Fernando.

Esa mujer sería la misma que esa mañana caminó hasta la Seccional 30ma, sobre avenida Benavidez, y contó asustada a los uniformados que escuchó el pedido de auxilio de una persona dentro del canal y temía que se tratara de una persona que se estaba ahogando.

Horas más tarde, los empleados de la empresa Electrometalúrgica Andina daban cuenta a la Policía sobre el hallazgo de un cadáver flotando contra las parrillas de la usina. Tuvieron que intervenir los bomberos para retirar el cuerpo. Confirmaron que se trataba de Víctor Adrián Jácamo. Estaba desnudo, con algunas lesiones producto del arrastre y con signos de haber muerto por ahogamiento, según el informe policial, aunque no descartaban ninguna hipótesis.

“Nosotros vimos que el cuerpo de mi hermano presentaba un tajo en la cabeza, detrás de la oreja derecha. Tenía como dos puntazos a los costados. Uno cerca de las costillas y otro a la altura del estómago. La teoría más fácil era decir que estaba borracho, que cayó al canal y se ahogó.  Pero estamos convencidos que a él lo mataron. Nosotros en ese momento lo pensamos, pero estábamos llorando a mi hermano y no sabíamos qué hacer”, explicó Fernando Leal.

Su cuerpo fue velado en la casa de su abuela paterna en Villa Observatorio. La Policía y el juez que intervino en el caso no profundizaron la investigación, desde un principio calificaron el hecho como una muerte accidental. El titular del Diario de Cuyo señaló: “Hallan muerto a un joven en un canal”, y sólo recalcaban los datos aportados por los policías.

Los amigos. Víctor Jácamo junto a Cristian Sarmiento. Este último fue golpeado y arrojada al canal en noviembre de 2008.

“A los años nos enteramos de la versión de la testigo y los comentarios de otras personas. La muerte de mi hermano fue un homicidio. Y los asesinos siguen impunes en la actualidad. La investigación policial no acompañó y la tecnología mucho menos. Hay testigos que callaron o se llamaron a silencio, pero seguramente tienen en su conciencia la imagen de mi hermano pidiendo auxilio una vez caído en el canal”, asegura hoy Fernando.

La familia recuerda a Víctor Jácamo y reclama que investiguen el asesinato. Como también llora la partida de otro de sus hermanos, Gastón, que teniendo 19 años se arrojó a ese mismo canal el 1 de enero de 2006.

No fue el único hecho luctuoso. El 23 de noviembre de 2008 encontraron muerto a Cristian Basilio Sarmiento, un amigo de la infancia de Víctor Jácamo. Todo se repetió. Lo hallaron en el canal, en las parrillas de la fábrica Electrometalúrgica Andina. HISTORIAS DEL CRIMEN contó el caso, en aquella ocasión se descubrió que ese joven de 26 años había sido golpeado y arrojado al cauce. Hubo dos condenados por ese asesinato.

Los hermanos de Víctor Jácamo sostienen que con el “Momia” sucedió lo mismo. “Queremos que algún día se conozca la verdad. Es posible que los autores o sus familiares lean esto, seguramente van a tener el peso de la conciencia o se van a incomodar. Porque el dolor familiar es tremendo y sigue latente hasta hoy”.

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