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domingo 22 de marzo de 2026

Polémico personaje

Médico detenido: de la sonrisa y el “ok” al “no hagas esto en público”

Es Jorge Luis Gil, quien en la tarde de este martes fue detenido tras la audiencia en la que se lo imputó de presunto encubrimiento. En la audiencia el profesional tuvo varios estados, desde de estar risueño a la cara larga por su detención.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Jorge Luis Gil dio un espectáculo aparte en la audiencia de este martes por el caso de Mario Parisi, el funcionario judicial imputado de golpeador. Así, el polémico médico y autoproclamado defensor de las Dos Vidas, tuvo distintos pasajes y estados de ánimos en la sala de audiencia de tribunales. Desde cruzarse con su abogado, tutear al juez, fotografiarse con un “ok” y una sonrisa, hasta el “no me pongas las esposas” cuando lo detuvieron.

Quienes conocen a Jorge Luis Gil dicen que es un “loco”, aunque hay mujeres que lo denunciaron por violento y maltratador. El médico, que durante la audiencia hizo mención de sus estudios, de que le falta una materia para recibirse de abogado y de sus años como profesional de salud, no pasó desapercibido desde el inicio de la audiencia. Apenas entró, al ver la presencia de los periodistas, se dio el lujo de posar sonriente y haciendo el gesto de “ok” frente a las cámaras.

Otro capítulo fue cuando le dieron la posibilidad de hablar y saludó al juez con un “gracias Matías” (por Matías Parrón) para tratar de romper el hielo. Con papeles en mano, dio una larga exposición sobre los diálogos mantenidos por mensajes de wasaps con Mario Parisi y también con la mujer que después denunció al funcionario judicial por golpeador. Él siempre dijo que quiso ayudar e intercedió porque era amigo de ambos.

Gil no se privó de nada mientras hablaba, incluso citó refranes e hizo acotaciones sobre el amor. En el medio, el abogado Nasser Uzair –su defensor- le pidió que sea breve y se remitiera a la documentación. Esto molestó al médico, que respondió al letrado con tono de molestia: “pero que me lo diga el juez”.

El juez Parrón también debió pedirle que sea lo más resumido posible. Entonces su defensor volvió a insistir que vaya a lo central, lo que desencajó de nuevo a Gil: “¿Vos también me retas?”, le largó. La situación parecía anunciar que esto no iba a terminar bien. Después de las palabras del médico, el juez Parrón decidió dar por formalizada la apertura de la investigación contra el profesional de salud por el plazo de 6 meses y por el presunto delito de encubrimiento, mientras que le impuso la prohibición de acercarse a la denunciante o mantener cualquier tipo de contacto con ella. Es decir, no ordenó su detención en el marco de esta causa.

También aclaró que, sobre la orden de captura vigente en otro juzgado, a él no le correspondía resolver sobre ese tema y debían preguntar al juzgado correspondiente. Fue así que dispuso que Gil aguardara en la sala mientras hacían las consultas del caso. Ahí, el rostro del médico cambió. No sabía si se iba a su casa. En esos minutos trató de mostrarse tranquilo, aunque se lo notaba tenso. Hasta que llegó un policía y le informó que por orden judicial se ordenaba su detención. El uniformado le pidió que se despojara de todos sus elementos personales, que iba a pasar al calabozo. Gil ya estaba nervioso. Lo peor vino cuando el efectivo sacó las esposas para ponérselas: “¡Qué me vas a poner!”, dijo sorprendido, mientras se resistía. Ni imaginaba que lo podían esposar. Ya no era el hombre sonriente del primer momento, hasta suplicó al suboficial: “No me pongas las esposas. No hagas esto en público”. Al final, el policía accedió y lo llevó sin esposas hacia una puerta trasera para sacarlo por otro lado.

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