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viernes 3 de abril de 2026

¿el último capítulo?

La historia de película que impactó a San Juan y revivió tras un fallo judicial

La trama del caso policial tiene de todo, desde un brutal ataque de sicarios y sobrevivientes milagrosos hasta suicidios inesperados y un feroz cruce de denuncias entre empresarios durante 14 años.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Cualquier guionista que esté buscando una historia para convertirla en la nueva sensación de Netflix podría servirse a gusto con el caso sanjuanino que revivió el último jueves tras un fallo judicial, que sumó un capítulo más -como buen material para una serie- con un giro inesperado. Se trata de la causa de tentativa de homicidio que protagonizaron Eduardo Fornasari y Hugo Naranjo, entre otros célebres personajes.

A la izquierda, Naranjo y a la derecha, Fornasari

Capítulo I: El ataque y el milagro

Impactante, su comienzo captó de inmediato a la opinión pública sanjuanina que el 27 de mayo de 2006 asistió al primer episodio de la trama, cuando el empresario Naranjo fue brutalmente atacado por sicarios en su oficina de calle Mitre 169 Este. Sobre las 22,30 de ese sábado, Naranjo fue sorprendido por dos sujetos que entraron y uno de ellos lo atacó a tiros, hiriéndolo de cinco balazos en la frente, el rostro, el cuello, el pecho y un brazo.

Como lo dieron por muerto, rociaron con combustible el lugar y lo prendieron fuego para luego escapar. Lo que nunca imaginaron era que la víctima sobreviviría a semejante atentado y escaparía de entre las llamas. 

Moribundo, se arrastró hasta la vereda del edificio para pedir ayuda y en pleno centro capitalino fue avistado y asistido de inmediato. Todo esto quedó registrado por las cámaras de televisión ya que quienes lo encontraron y auxiliaron fueron periodistas que casualmente por allí pasaban. La imagen del contador ensangrentado recorrió todos los portales de noticia del país que se asombraban con la noticia del crimen por encargo y del hombre que milagrosamente sobrevivió a ello.  

Capítulo II: El suicidio del 'campana'

Luego de ser operado, el empresario que nunca perdió el conocimiento señaló a los autores materiales del ataque e incluso fue más arriba y apuntó contra su colega Fornasari, como autor intelectual del hecho. Aunque los investigadores lograron identificar a los sindicados, el empresario automotriz, el comisario retirado Agustín Alejandro Pereyra y el ex policía Ricardo Páez, sólo los dos primeros fueron apresados pues el tercero se quitó la vida.

Acorralado por el testimonio en su contra y la orden de captura que pesaba sobre sus hombros, 'El Yeta' Páez apareció ahorcado tres días después en las oficinas del abogado penalista César Jofré al que había ido a consultar para que lo asesorara. En aquel entonces, el letrado que compartía el estudio con Fernando Bonomo contó que le había recomendado entregarse y por eso acordaron que se quedaría en ese sitio para luego ir juntos a Tribunales. Sin embargo, cuando Jofré regresó a su oficina lo encontró colgado de una viga del techo, con su cuello atado con un cable de televisión.  

Familiares del suicida que se desempeñó en la Central de Policía y en las comisarías 1ra y 17ma contaron que antes de acabar con su vida dejó cartas para sus seres queridos en las que admitía haber presenciado el ataque pero que ofició de 'campana', mientras Pajarraco hacía el trabajo sucio.  

Capítulo III: El que las pagó y el que zafó 

'Pajarraco' Pereyra fue detenido por las autoridades el domingo, apenas doce horas más tarde del ataque. En tanto que el entonces director de la concesionaria Ford fue arrestado cuatro días después del incidente. Los pesquisas los vincularon rápidamente y establecieron que tras el atentado contra Naranjo, fueron vistos charlando en la playa de estacionamiento del concesionario. De ahí mismo, la policía secuestró el auto del ex uniformado que regenteaba una empresa de seguridad privada. 

Sospechados de tentativa de homicidio, el juez que instruyó la causa -Guillermo Adárvez- los mantuvo tras las rejas en el Penal de Chimbas durante la investigación y un mes después los procesó con prisión preventiva, pues consideró que el ex comisario intentó sin éxito matar a Naranjo, contratado por su instigador, Fornasari. Para el magistrado del Tercer Juzgado de Instrucción, el móvil fue por un tema económico y una deuda pendiente.

Las pruebas aportadas en contra de 'Pajarraco' incluyeron el testimonio de Naranjo, el análisis de dermotest que determinó que había restos de pólvora en las manos del imputado y la pericia balística que estableció que la vaina calibre 765 hallada en su auto fue disparada por el mismo revólver calibre 32 que atacó a la víctima.

Fue por eso que el 17 de agosto del 2008 los jueces Félix Herrero, Juan Carlos Peluc y el subrogante Arturo Velert, de la Sala II de la Cámara Penal, lo condenaron a 17 años de prisión por tentativa de homicidio agravado por alevosía y por causar un incendio que puso en peligro la vida de una persona. Cuando cumplió 70 años (en el 2011) le hicieron lugar al pedido de prisión domiciliaria.

Por su parte, la defensa de Fornasari apeló la decisión de procesamiento y prisión preventiva y el 6 de julio de 2007 recuperó la libertad, luego de pasar 401 días preso, tras la falta de mérito que dictó la Corte de Justicia, mientras que su sobreseimiento se resolvió el 21 de abril de 2008.

Capítulo IV: La estafa, el móvil que no fue

Desde un principio, la investigación judicial intentó establecer cuál fue la causa del ataque y la hipótesis de la estafa de Naranjo en perjuicio de Fornasari cobró fuerza por aquellos tiempos, aunque nunca hubo pruebas que lo demostraran. Lo cierto es que el empresario que estuvo detenido denunció a la víctima en la justicia penal en febrero de 2009 y el entonces Quinto Juzgado de Instrucción de María Inés Rosselot lo procesó por administración fraudulenta.  

El imputado fue acusado de intentar quedarse con un patrimonio de 5 millones de dólares por el pago mínimo de 200 mil pesos. Según fuentes judiciales, la firma Escobar Sacifi fundó otra sociedad comercial para explotación agropecuaria y la crianza de cerdos invirtiendo 5 millones de dólares, entre la compra de un terreno en 9 de Julio de algo más de 71 hectáreas como base territorial de otras inversiones. Se le dio el nombre de Campo Fértil SA. En el año 2004, Campo Fértil vendió sus acciones a la firma Grupo Agropecuario Argentino supeditando la entrega de los bienes al cumplimiento total de las obligaciones pactadas (cuotas) por el comprador, unos 5 millones de dólares.

El nuevo dueño, Grupo Agropecuario, propuso como fiscalizador de las operaciones a Naranjo, lo que parecía adecuado por ser tratarse hasta ese momento de un empleado de confianza de Escobar, quien velaría por el cobro y que las cosas se hicieran bien. El comprador otorgó a Naranjo un poder amplio y absoluto de administración, concediéndole todas las facultades excepto la venta. Sin embargo, esa cláusula misteriosamente fue eliminada y luego Naranjo se vendió a sí mismo el bien.

Fornasari lo demandó por ello y pidió la nulidad de esa escritura, mientras que el denunciado argumentó que él no vendió porque su firma no figura en el contrato de compra-venta. En primera instancia, la justicia le dio la derecha y la causa fue elevada a juicio, pero como ya pasaron más de diez años no se sabe dónde están los imputados. Se cree que Naranjo está en Chile y que dos imputados más están en Buenos Aires. 

Capítulo V: La última entrega

Con el argumento de que el fallo de Adárvez fue arbitrario porque no existían elementos de prueba apara encerrarlo tras las rejas durante un año y un mes, el empresario demandó al Estado el 19 de noviembre de 2010 y el miércoles último en el Juzgado Contencioso Administrativo dieron lugar al reclamo. 

Por haber permanecido detenido en el Penal de Chimbas durante un año y un mes, de forma infundada y arbitraria -según lo consideró la jueza Adriana Tettamanti- el Estado tendrá que pagarle una indemnización de 1.185.625 pesos, según publicó Diario de Cuyo el jueves por la mañana. 

No obstante, no todo está dicho ya que la Fiscalía de Estado puede apelar el fallo de Tettamanti y habría dos instancias superiores para el demandante a las cuales acudir si obtiene la negativa por lo que después de más de 14 años la historia aún no termina.

 

 

 

 

 

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