En la madrugada del 6 de mayo, Germán Maximiliano Paredes fue atropellado por un automóvil y producto del tremendo impacto que recibió perdió la vida en el acto, mientras que su conductor, Rubén Oscar Muñoz, se dio a la fuga y -lejos de sentir culpa por el dramático desenlace que él mismo había originado- continuó bebiendo alcohol junto a otras personas. Ahora, la Justicia que investiga su caso lo imputará por homicidio culposo doblemente agravado, es que no sólo se marchó de la escena sino que también dio positivo en el dosaje.
Atropelló, mató y siguió de 'joda': lo imputan por homicidio culposo, tras una investigación de película
El titular en la Segunda Circunscripción Judicial de San Juan, Javier Alonso, informó que las investigaciones han avanzado a tal punto que la causa estaría encaminada al procesamiento del acusado de matar al volante. En ese sentido, confirmó que quien conducía el Renault 12 que impactó al joven jachallero de 22 años tenía alcohol en sangre y esto representará un agravante en la imputación, como también lo será la fuga que emprendió.
Si bien Muñoz se escapó, tras la intervención de la Policía, ese mismo día, un par de horas más tarde, el oriundo de Villa Mercedes fue rastreado y cayó detenido en la Seccional 21º. A pesar del tiempo que transcurrió, la prueba de alcohol en sangre y la de toxicológica se pudo llevar adelante mediante cálculos en los niveles.
Acorde a lo que detallaron fuentes policiales, el imputado por homicidio culposo fue encontrado bebiendo alcohol en una plaza junto a otras personas, por lo que se presume que después del incidente del cual se marchó continuó con su gira.
"Es importante destacar el trabajo del personal policial local que intervino como así también el de la Científica, que rápidamente halló una huella en el lugar de los hechos que fue clave para llegar hasta el responsable", sostuvo el juez.
Como si fuera una película, los pesquisas que arribaron al lugar de los hechos obtuvieron una pista que condujo directamente hacia el culpable. Como el suelo estaba blando y húmedo, la marca de una rueda de automóvil fue esencial, pues hasta el momento sólo contaban con un cuerpo sin vida desconociendo las causas de muerte. A partir de ahí y con la ayuda de testigos, se dio con Muñoz y su rodado que presentaba la segunda prueba que lo incriminó, con un farol dañado y hasta con sangre de la víctima fatal.
Según establece el Código Penal Argentino, en el Artículo 84 bis, Muñoz podría recibir hasta una pena máxima de 6 años dadas las circunstancias del caso.