Por Pablo Amado
Las nenas de 11 y 14 años abusadas sexualmente vivían a una cuadra de distancia
Los dos casos de abuso sexuales que involucraron a menores y conmocionaron a San Juan ocurrieron en el mismo lugar: un asentamiento ubicado en el Médano de Oro, conocido como Villa Cristo Pobre. Ambos tuvieron desenlaces distintos pero la proximidad de donde ocurrieron llama la atención e invitan a poner el foco sobre una posible zona de riesgo. Por un lado, el caso de la menor de 11 años que fue abusada por su padrastro y quedó embarazada, y que el pasado 2 de abril decidió interrumpir el embarazo; avalando su decisión por el artículo 86 del Código Penal y el sustento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación . Por otra parte, una menor de 14 años que fue violada por su propio cuñado en 2016 y que decidió seguir con el embarazo y hoy en día tiene un bebé que pronto cumplirá los 3 años.
Lo llamativo es que la vulneración a la integridad de la menor de 11 años ocurrió a una cuadra exacta de distancia del módulo habitacional de donde fue abusada la menor de 14 años por su propio cuñado. El asentamiento se encuentra camino a calle 5 y Punta del Monte, y no tiene una extensión de más de 6 manzanas. Hay aproximadamente 80 módulos habitacionales donde viven entre 5 a 7 personas en cada vivienda. La cantidad de niños y adolescentes es mayor a la de adultos y las personas de avanzada edad. Hay una escuela donde acuden la mayoría de los niños de la zona, y una plazoleta que separa las dos viviendas donde ocurrieron los abusos. Esta plaza principal está rodeada por tres calles de tierra que conectan a todas las viviendas. Una de esas calles que no tiene nombre, separa con una cuadra de distancia los dos casos de abuso que tuvieron desenlaces distintos. Las condiciones de vida de la población en general reflejan vulneraciones económicas y sociales de todo tipo.
En detalle, la niña de 11 años vivía con su familia en una precaria casa de adobe con techos de caña y nylon al final del asentamiento Cristo Pobre. Si uno visita el lugar, notará que hoy en día solo quedan escombros. Restos de ropa, zapatillas, juguetes y algunos utensilios de cocina que no llegaron a mudar. El techo fue intencionalmente derrumbado y los vecinos de la zona dicen que fue para que nadie ocupe la precaria vivienda. A una cuadra y media de distancia, por una calle de ripio está el establecimiento educativo donde precisamente se detectó el abuso sexual de la menor de 11 años. Que asistía “con mucha ropa para que no se notara la panza” según las palabras de sus compañeritas de clases.
Similitudes y diferencias en ambos casos
El caso de abuso de la menor de 14 años fue detectado en 2016, por su propia madre cuando “la llevaba al CIC porque se sentía mal, ahí nos enteramos que estaba embarazada y me confesó que el esposo de mi hija la había forcejeado para tener relaciones sexuales” según contó la única tutora de la menor. El hecho fue denunciado antes las autoridades y la menor recibió asistencia por parte de una trabajadora social. Pero decidió encarar el embarazo y hoy en día tiene un hijo varón que pronto cumplirá los 3 años.
El abusador está preso en el Penal de Chimbas con una condena de 8 años producto de un juicio abreviado entre las partes. Se trata de Miguel Gutiérrez (30) de profesión chagarín, que tiene otros tres hijos con la hermana de la menor abusada y que según el entorno familiar "promete hacerse cargo del niño cuando salga del Penal". En tanto que la niña que fue abusada en 2016 hoy tiene 18 años, y se encuentra terminando la secundaria y comparte la crianza de su hijo en un hogar donde hay otros 9 chicos de distintas edades.
Por otra parte, el caso de la menor de 11 años que salió a la luz en el establecimiento educativo al que asistía con frecuencia. La menor se sentía mal y pedía que no la tocaran, los médicos evaluaron el caso y comprobaron que la niña cursaba un embarazo de 19 semanas producto del abuso sexual de su propio padrastro, que según la menor la habría sometido en varias oportunidades. Inmediatamente, el hombre de 44 años, de apellido Castillo, quedó detenido y tanto la menor como su hermana de 5 años fueron asistidas por un equipo de Salud y del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia. Posteriormente decidió que le practicaran la ILE y en la actualidad se recupera. Desde la Justicia esperan que cuanto antes pueda declarar ante cámara gesell y poder aportar datos más certeros sobre los abusos sexuales. En este punto también se va a prestar atención al testimonio de su hermanita de 5 años, por la sospecha de que el padrastro podría haber abusado también de ella. Mientras tanto, el hombre y la madre de las menores permanecen detenidos en sede policial.