Llegó la hora de los alegatos en el juicio por presunto abuso sexual y empieza a definirse la suerte del comisario general Isidro Ponce, que puede continuar preso o recuperar su libertad. O es un inocente, como sostiene su defensa. O autor responsable del ataque sexual contra la agente de Policía que lo denunció en el 2011, tal como afirma la querella y la fiscalía. Cada una de las partes jugara su carta este jueves cuando exponga sus argumentos y pida al tribunal de la Sala I de la Cámara Penal por la absolución o la condena del exjefe de la Dirección de Inteligencia y miembro de la Plana Mayor de la Policía provincial.
Comisario acusado de abuso: se vienen los alegatos, ¿ángel o demonio?
En lo que va del juicio ya se presentaron más de 10 testigos a declarar: todos pertenecen a las fuerzas policiales y varios estuvieron bajo las órdenes del propio comisario. Los testigos manifestaron, en resumidas cuentas, que la víctima era una mujer conflictiva y que ya le habían realizado un par de sumarios administrativos en su contra.
Sin embargo, desde la querella afirmaron que ambos sumarios no trascendieron: de uno salió sobreseída y el otro no tuvo un resultado final, “jamás la sancionaron”, indicaron. Por otra parte, expresaron que las pericias son categóricas: “El examen mental a la damnificada relata que sí padeció los abusos, su testimonio es veraz, lógico y coherente, por lo que se deduce que no fabula ni fantasea”.
Mientras que, en cuanto a los exámenes a Ponce, la querella dijo que los mismos indicaron que el Comisario General era “narcisista con signos psicopáticos”. Sin embargo, su abogado defensor, Antonio Falcón, expresó que los testigos son contundentes. “Todos declararon que era una mujer muy fiestera, que hablaba de sexo todo el tiempo y que ya tenía varios sumarios por los que iba a ser desafectada de las fuerzas".
Nada está dicho. Lo cierto es que el Comisario Mayor, Isidro Ponce, ex jefe de la Dirección de Inteligencia y miembro de la Plana Mayor de la Policía provincial, está acusado por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante, doblemente agravado por el daño a la salud mental de la víctima y por su condición de funcionario policial. Este delito contempla un castigo que va desde los 8 a los 20 años de prisión.
La denuncia fue realizada en enero de 2016 por una mujer policía que aseguró que su antiguo jefe, Isidro Ponce, abusó de ella una noche de septiembre de 2011. Según su relato, en ese entonces trabajaba en el ex Centro de Operaciones Policiales y Ponce era su jefe. Se conocían porque viven en un departamento del Este y alguna vez ya la había llevado en su auto para acercarla a su domicilio.
Su versión señala que salió del trabajo a las 22 y el comisario se ofreció a llevarla en su Renault 12 hacia Angaco. Aceptó y tomaron en dirección a ese departamento. Cuando iban por calle Nacional, cerca de Laprida, el jefe policial detuvo su coche y bajó a orinar, pero cuando subió de nuevo al vehículo intentó besarla. La mujer aseguró que se resistió pero él le desprendió parte de la camisa, la manoseó en la zona de los pechos y sus genitales. La agente logró zafar, escapó del Renault y luego se fue llorando rumbo a su casa.
También denunció que después de ese ataque empezó a sufrir el acoso del jefe policial, que la siguió hostigando para que accediera a sus pedidos y a la vez la amenazaba para que no denunciara. Según la acusación, fue tal la presión y el acoso que la mujer tuvo que pedir licencia psiquiátrica por su mal estado.