juicio en flagrancia

Amenazas e intimidaciones a fiscales y testigos, cada vez más grave

A horas de que se conozca la sentencia a los 'poliladron' que protagonizaron una persecución de película, el ambiente sigue espeso y toman precauciones.
martes, 18 de diciembre de 2018 · 23:22

El juicio que se desarrolla en Flagrancia, y que tiene como imputados a dos policías que se hicieron pasar por funcionarios judiciales, fingieron un allanamiento para robar dinero y más tarde protagonizaron un escape de película con balacera incluida, se ve envuelto en espeso clima con amenazas e intimidaciones tanto a fiscales como a testigos y la misma víctima, que comenzaron hace unos días y se intensificaron en las últimas horas.

En la previa del inicio del debate, Tiempo de San Juan había advertido esta situación por lo que fuentes allegadas no escondieron su preocupación por el contexto y, este martes que comenzó la primera audiencia, aseguraron que las provocaciones alcanzaron niveles insospechados. Es que minutos antes de que el damnificado, quien fue engañado por el efectivo del Comando Urbano José Luis Morán, el sargento retirado Ricardo González y su cómplice Raúl Gelves, recibió una seguidilla de mensajes intimidatorios para que cambiara su testimonio. 

Según pudo saber este medio, quien habría efectuado el amenazante contacto con la víctima del ilícito -un comerciante dueño de la distribuidora de gaseosas de Jáchal- fue el hermano de Morán, el oficial de la fuerza de seguridad en actividad. Acorde a lo informado, el familiar del imputado habría tratado de tergiversar la versión ofrecida por el testimonio madre de la causa para beneficio de los acusados. 

Asimismo, el fiscal coordinador Daniel Guillen y el fiscal del juicio Adrián Riveros fueron sujeto de maniobras que resultaron alarmantes y que no sólo se trataron de llamados telefónicos inciertos sino que también abarcaron situaciones extrañas, desde la presencia de un individuo en el techo de uno de los domicilios particulares de uno de los integrantes del Ministerio Público hasta el intento de ingreso a la vivienda de otro de ellos por parte de desconocidos, con excusas irrisorias.  

Guillén reconoció que los hechos son atípicos y que no resultan para nada gratos, aunque bajó los decibles y reconoció el accionar policial a sus servicios, que montó un operativo especial para la protección de los receptores de las amenazas.  

Puntualmente, ninguno de los representantes del Poder Judicial efectuó algún tipo de denuncia pero se desplegó un dispositivo de seguridad especial dada las circunstancias. Oficiales de la Unidad de Investigación Fiscal, encabezados por el comisario mayor Carlos Avella, se hizo cargo del transporte de la víctima y de testigos a la sede de Flagrancia donde se desarrolla el juicio, evitando cualquier tipo de contacto con los imputados. 

En este nuevo modo de proceder, en el cuarto intermedio que se dio a las 13, los testigos recibieron un almuerzo de pizzas y gaseosas, en lo que fue un hecho inédito que forma parte del plan de protección integral a víctimas.