El 3 de diciembre, la justicia sanjuanina condenó a prisión perpetua a Sergio Ezequiel Mereles por violar y asesinar a su sobrina de 4 años Zoe Aballay, mientras que para la abuela Marcela Barrionuevo recayó una pena de 3 años por amenazar a su hija y madre de la víctima. Tras conocerse los fundamentos del fallo del juez de la Sala II de la Cámara Penal, se supo que el caso continuará con su investigación para determinar qué rol tuvo la abuela de la pequeñita que perdió su vida.
Si bien el juez Juan Carlos Peluc Noguera no tuvo impedimentos para determinar que Mereles fue el autor del brutal crimen, lo que se buscará definir es qué rol tuvo Barrionuevo en el desarrollo de los hechos a pesar de que haya sido ella misma quien llevó a la criatura hasta el Hospital Rawson, en busca de ayuda.
A lo largo del juicio, se generó un gran interrogante sobre el accionar de la abuela de la niña sobretodo por los informes médicos y los testimonios de los profesionales de la salud, quienes aseguraron que Zoe llegó al nosocomio al menos con 5 horas muerta. Ese quizás sea el indicio más evidente que tiene en su contra, ya que en todo momento la mujer actuaba como si la pequeña estuviera desmayada. El testimonio del policía y del chofer que condujo el patrullero que la llevó hasta el hospital señaló ese detalle y agregó que la mujer le hablaba, como si quisiera despertarla.
Cuando llegó a la guardia, la médica que la recibió notó de inmediato que el cuerpo de la nena estaba rígido por lo que indicó la evidencia del fallecimiento, mientras que su abuela aseguraba que estaba descompensada porque "estaba mal de la panza". "No resulta lógico ni creíble que no advirtiera que Zoe había fallecido y por lo tanto su actuación estuvo enderezada a tratar de desviar la acción de la justicia y encubrir el delito y a su autor", señaló su señoría en los fundamentos.
De esta manera, procedió a hacer lugar al pedido de la fiscal de Cámara y dispuso que se remitan al juzgado de instrucción que se instruya sobre la participación de Barrionuevo en la muerta de la niña.
La otra clave que complica a la mujer que podría ser encontrada culpable de encubrir y entorpecer el accionar de la justicia es el estado en el que se encontraba el cadáver, ya que a pesar de las lesiones que su cuerpo presentaba sobre todo en el área genital, tras sufrir un abuso sexual. Con el soporte de peritos, se supo que el cuerpo había sido lavado antes de ser llevado hasta el hospital. En ese sentido, se sospecha que fue la abuela quien la bañó para eliminar rastros.
A ello también lo constató el testimonio de la madre, Elena Mereles, quien aseguró que su hija tenía otra ropa cuando la fue a acostar y saludó antes de irse a bailar. Asimismo, cuando llegó al domicilio donde todos los involucrados convivían encontró el baño mojado, como así también ropa húmeda de su niña.
Mereles, la bestia que cometió el delito de abuso sexual triplemente agravado por ser menor, por el vínculo y por causarle la muerte, fue condenado a perpetua y ahora su madre podría engrosar la pena que recibió.