Se llama Ariel Benito Gómez y está detenido preventivamente.
Pero, de nuevo, puede zafar. Ahora todo depende del juez Martín Heredia Zaldo,
del Cuarto Juzgado de Instrucción, donde el sujeto golpeador de mujeres está siendo
investigado por segunda vez por la muerte de su suegro, a quien le dio una
trompada que le partió el maxilar y murió un mes después.
La causa había sido instruida en el Tercer Juzgado de
Instrucción, donde procesaron con prisión y por el delito de homicidio a Gómez.
Pero la Sala Segunda de la Cámara Penal revisó el fallo y dijo que tenía
errores procesales graves: no estaba la firma del juez en una declaración testimonial y en la indagatoria
hecha al sospechoso. Eso significa que, legalmente, esos actos procesales no
pasaron por las manos del juez Guillermo Adárvez, titular de ese juzgado.
La Sala Segunda no resolvió sobre la cuestión de fondo, es
decir, si Gómez estaba o no bien procesado por homicidio. Y, sin otorgarle la
libertad, el tribunal superior anuló el fallo y ordenó investigarlo. Como el
juzgado que sigue en nominación es el Cuarto de Instrucción, la causa cayó en
manos del juez Heredia Zaldo en abril último.
La causa por el supuesto homicidio es polémica: legalmente
necesitarán probarle a Gómez que aquella trompada que en enero de 2016 le dio a
su suegro fue lo que le provocó la muerte en febrero de 2016.
Esa agresión le provocó la quebradura del maxilar, el hueso
de la cara. Domingo Francisco Suárez tenía 72 años y murió después de ese episodio
violento. Su familia dice que ese golpe le arruinó la salud. Pero lo cierto es
que, por ahora, en la causa no hay pruebas científicas que así lo afirmen.
Buscando esas pruebas es que el Cuarto Juzgado de
Instrucción allanó dos hospitales: el Rawson y el Marcial Quiroga. En éste
último murió Suárez. Como era un paciente ambulatorio, es decir que no estuvo
internado, a la justicia se le complicó dar con los archivos y las fichas
médicas del fallecido.
Suárez era el padre de Claudia Marcela Suárez, a quien Gómez
ya había golpeado anteriormente.
Por esa agresión es que el Quinto Juzgado Correccional había
procesado, con prisión preventiva, Gómez. Eso fue el 15 de abril de 2016. Fue por el delito de "lesiones
leves agravadas por el vínculo”.
En esa causa también Gómez estaba imputado por las lesiones
que le había provocado a su suegro en momentos que intentó interceder en favor
de su hija. Al fallecer Domingo Suárez, el juez correccional pasó la causa al
juzgado de instrucción en turno, que era el Tercero.
Pero no era la primera vez que Gómez era procesado por
golpear a Claudia Suárez y a su padre: en el 2009 ambos lo denunciaron por
lesiones y amenazas. Pero Gómez recuperó la libertad bajo "caución juratoria”,
es decir, dio su palabra de que se iba a portar bien. No lo hizo.
Esa causa fue enviada para juicio en el 2010 al Primer
Juzgado Correccional y el debate nunca se hizo.
En el 2014 Ariel Benito Gómez volvió a caer preso. Fue por
"violar la restricción de acercamiento” a Claudia Suárez que le habían impuesto.
La mujer lo denunció de nuevo porque le volvió a pegar y le
provocó lesiones. Lo volvieron a procesar por el delito de "lesiones leves
agravadas por el vínculo”.
De nuevo, Ariel Benito Gómez zafó y recuperó la libertad por
"caución juratoria”: volvió a dar su palabra de que se iba a portar bien.
No volvió a caer preso hasta febrero de 2016, cuando atacó
de nuevo a Claudia Suárez y a su padre.
Pero antes Ariel Benito Gómez ya había venido zafando de
otras causas graves.
Antes, en el ´96, había caído por el delito de "hurto
simple”. También recuperó la libertad con una "caución juratoria”, es decir que
ya desde entonces le venía prometiendo a los jueces que se iba a portar bien y
así lograba que le dieran la libertad.
En el 2004 había
caído por el delito de robo. También lo investigó el Tercer Juzgado de
Instrucción. No se sabe qué pasó con esa causa. Simplemente, no hay nada.
En el 2005 Ariel Benito Gómez había caído preso por una
denuncia grave que le había hecho quien era su pareja: la mujer lo acusó de
violar a su hija de 14 años.
El delito fue calificado como "abuso sexual con acceso
carnal”. Para que haya tenido esa calificación, como mínimo el juez de ese
momento debe haber tenido un certificado del médico legista que le probara que
la niña tenía lesiones físicas en sus órganos sexuales.
Esa causa se tramitó en el Cuarto Juzgado de Instrucción,
ahora a cargo del juez Heredia Zaldo.
En ese momento, hace 13 años, Ariel Benito Gómez zafó y
recuperó la libertad porque el juez le dio una "falta de mérito”, es decir, no
tuvo la convicción para sobreseerlo de la acusación ni para procesarlo.
Si tan solo uno de todos esos jueces que tuvieron a Gómez a
su disposición le hubiera podido condenar, el raid del sujeto se habría cortado
y, tal vez, Domingo Suárez estaría con vida y su hija no habría sufrido dos
golpizas.