Dos años y nueve meses le llevó a la justicia redimirse con Liam, el bebe de una humilde familia al que quemaron en una encubadora y le amputaron los dedos de una mano al nacer por una mala praxis médica en la Clínica Mayor, ubicada en Concepción: no irán presos pero sí fueron procesados y embargados un médico, una enfermera y la gerente del negocio.
La justicia se redimió con Liam: procesaron a quienes lo quemaron al nacer
Además, ordenaron investigar por falso testimonio a un obstetra, Miguel Gaudino, y a otra enfermera, Mirta Quiroga, que intentaron tapar a los presuntos responsables de la mala praxis.
DELITOS Y EMBARGOS
Por el delito de lesiones gravísimas culposas, fueron procesados el médico neonatólogo Mario Gabriel Tripolone (embargado en 400.000 pesos) y la enfermera Marisa Natividad Garay, a quien embargaron en 150.000 pesos.
Por el delito de encubrimiento fue procesada la gerente Analía Verónica Fernández, embargada en 600.000 pesos.
Si bien es casi seguro que la defensa de los procesados vayan en apelación ante la Cámara Penal para tratar de revertir el fallo, el paso siguiente del emblemático caso es que se haga el juicio oral y público en un juzgado correccional.
PROTAGONISTAS
"Destaco la celeridad con la que trabajó el juez Eduardo Agudo y el secretario Ortega. No me negaron ninguna de las medidas de prueba que había solicitado. Y gracias a todo esto se llegó a esta resolución. Hay que recordar que en la causa no había casi nada y en febrero último se empezó a investigar de nuevo", informó la fiscal Claudia Salica.
El rol del Ministerio Público fue fundamental para llegar al procesamiento. Cabe recordar que en un principio el caso iba a quedar en la nada: el caso fue instruido originalmente por el juez Matiás Parrón, quien procesó sólo a una enfermera. Luego el caso fue juzgado por la jueza Silvina Rosso, del Cuarto Correccional, quien sobreseyó a esa enfermera por no tener pruebas en su contra. Pero sí ordenó seguir investigando. Y desde ahí el caso fue impulsado por la fiscalía.
El juez Agudo, del Primer Juzgado Correccional, es quien dictó el nuevo procesamiento.
Esa resolución es histórica: casi no hay antecedentes en San Juan de profesionales de la salud procesados por mala praxis, debido a las fuerte presión de la corporación médica.
De hecho, una de las grandes demoras que tuvo la investigación del juez Agudo fue porque ningún médico en San Juan quería oficiar de perito: solo tenían que mirar la mano del bebe y certificar que era cierto que le faltaban dos dedos producto de una quemadura.
Por esa actitud, el cortista Guillermo De Sanctis informó que la Corte de Justicia ordenó que, cuando ocurra una situación similar, serán los médicos del Cuerpo Médico Forense los que intervendrán como peritos.
Eso fue lo que destrabó el caso de Liam y permitió que el juez Agudo tuviera las herramientas para poder resolver el caso.
Fernando Ramhé Quattropani, abogado de la familia de Liam, había sido muy crítico con la primera investigación, debido a que el juez no ordenó secuestrar rápidamente las cámaras de seguridad del interior de la Clínica Mayor, lo que habría permitido resolver mucho antes el caso.