Por Agostina Montaño
Vive hace un año con un proyectil alojado en la columna
En frente de la casa de Adrián Jácamo (16), ubicada sobre calle Rastreador Calivar, en Rivadavia, inauguraron hace poco el playón deportivo más grande de San Juan. Pero Adrián nada más puede contemplarlo desde su casa y cada vez que hay alguna movida deportiva en el lugar prefiere esconderse porque le "hace mal", cuenta su mamá, Miriam Vega.
Adrián había ido a tomar algo con amigos al Hiper Libertad, en agosto del 2016, y hubo una pelea entre uno de los chicos que lo acompañaba y otro grupo. Uno de los menores del otro grupo sacó una tumbera y empezó a disparar pegándole a Adrián un tiro en la columna que lo dejó paralítico. Tiempo de San Juan contó su historia y ahora volvió a visitarlo.
A más de un año del ataque, el joven sigue igual, sin poder moverse y viviendo en una precaria casa que hasta le imposibilita circular en silla de ruedas.
"Una chica en Facebook vio su historia y le donó una silla de ruedas que él necesitaba, más chiquita", asegura Miriam.
El adolescente está por cumplir 17 años el próximo 18 de noviembre y no sabe si podrá volver a hacer lo que ama: jugar a la pelota.
"Hace un tiempo le vinieron a decir que si quería ser DT de un equipo y los echó, les dijo que él iba a jugar que no se iba a quedar sentado", cuenta su madre.
La casa de Adrián es de adobe y el baño y las habitaciones las levantó su padrastro, Ariel Torres, con ladrillones que les dio una vecina a la que se le había quemado la casa.
"Todavía no hay fecha de operación y la única manera de que yo arriesgue a mi hijo es que me digan que tiene un 90% de posibilidades de salir vivo, sino yo no lo meto a operar", sostiene Miriam.
Es que la última vez que Adrián pasó por un hospital fue en el micro hospital de Pocito, donde lo llevó a cambiarle la sonda "y casi se muere desangrado porque le dañaron la uretra", asegura.
Adrián dejó la escuela después de que le dispararan porque dice que "eso no es para él" y recién hace unos meses empezó a salir a pasear con amigos. "Tiene sus días, yo ya acepté que no va a volver a caminar pero él no pierde esa esperanza", dijo su mamá.
Los menores que le dispararon estuvieron presos un par de horas y fueron liberados por su edad. Adrián nunca declaró sobre lo ocurrido ese día.