Por Gustavo Martínez Puga
“Nos han pinchado la rueda”, la frase que deschavó una filtración y complicó los policías
El dato de que hubo una filtración que apuró la detención de cinco efectivos de la Policía de San Juan y dos civiles cayó como una piedra en un pozo profundo. Recién ahora aparecen los primeros síntomas de haber tocado fondo, cuando se conoció una de las evidencias que en el Juzgado Federal tienen en la investigación por la presunta liberación de zonas para la venta de drogas y la comisión de otros delitos en la provincia.
"Nos han pinchado la rueda”. Esa frase es clave y dejó boquiabierto a los imputados y a sus abogados defensores cuando los detenidos empezaron a desfilar por el juzgado federal de Leopoldo Rago Gallo y ante el fiscal federal general Francisco Maldonado.
La frase es una parte de las escuchas que le hicieron a la supuesta asociación ilícita y corresponde nada más y nada menos que a quien era el segundo jefe de la división Drogas Ilegales, el subcomisario Rolando Narváez.
Y mucho más sorpresivo es a quién Narváez le hacía la advertencia: al comisario general Héctor Raúl Páez, quien en ese momento era un integrante de la Plana Mayor de la Policía de San Juan, a cargo del área más sensible: la Dirección Judicial, desde donde se dirige la investigación de los delitos.
Para la Justicia Federal esa frase es una evidencia clave en contra de los policías, imputados de encubrir a cambio de dinero a narcotraficantes en la venta de drogas, ya que entienden que lo estaba poniendo en alerta porque había descubierto que le habían pinchado el teléfono celular (ver nota al pie).
Hay otro hecho que para los investigadores federales también es clave en contra de esos dos altos jefes policiales: después de esa advertencia a su superior, el comisario general Páez, el subcomisario Narváez se dirigió a un comercio y compró otro chip. Con esa maniobra logró cambiar su número de teléfono.
Pero cometió un grave error: también advirtió a otro de los sospechosos, David Castillo, quien se hace llamar "Thiago” pero a quien todos reconocen como "El Oscuro”, no precisamente por su color de piel, sino por su forma de operar en el ambiente delictivo, según precisaron fuentes judiciales.
A partir de ese llamado del subcomisario Narváez a "El Oscuro” con el nuevo número de celular, quienes hacían las escuchas la tuvieron servida: ya tenían cómo seguir investigando al segundo jefe de Drogas Ilegales.
El factor sorpresa fue clave, porque hasta ese momento Narváez no sabía que "El Oscuro” también tenía su teléfono pinchado.
El llamado de Narváez al jefe Páez fue el sábado 23 de abril. Cinco días después, durante la madrugada y en el amanecer, efectivos de la Gendarmería Nacional hicieron una serie de allanamientos múltiples con orden del juez Rago Gallo. Así llegaron a la casa de los policías, de sus familiares y a las dependencias policiales, como Drogas Ilegales y la Seccional Cuarta.
Esos allanamientos se produjeron dos días después de que el juez Rago Gallo mantuviera una reunión en Casa de Gobierno con el gobernador Sergio Uñac y el ministro de Gobierno, Emilio Baistrocchi, para aceitar el mecanismo de lucha contra la droga.
En un principio hubo todo tipo de conjeturas sobre la famosa "filtración” que el juez federal Rago Gallo hizo pública al mediodía del jueves 28 de abril, horas después de los allanamientos y que estallara la bomba de cinco policías, entre ellos dos altos jefes, involucrados en una banda con narcotraficantes.
Hasta el próximo 12 de mayo habrá secreto de sumario y tal vez no se conozcan más detalles de la investigación. Pero, después de esa fecha, es de esperar que tome estado público otras pruebas que esclarezcan el escándalo.
¿Detectó la pinchadura con un aparato?
Según precisaron fuentes ligadas a la investigación de la Justicia Federal, el subcomisario Rolando Narváez habría detectado que le habían pinchado su teléfono celular mediante el uso de un "aparato” creado para ese fin.
No trascendieron más detalles sobre ese "aparato”, pero quienes están involucrados en el mundo de las escuchas telefónicas aseguran que "es muy fácil de conseguir”.
El dato resulta creíble si se tiene en cuenta que Narváez era el segundo jefe de Drogas Ilegales, la división de la Policía de San Juan que investiga el narcotráfico y en donde las escuchas telefónicas son una herramienta más de trabajo.