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jueves 30 de abril de 2026

SE RECUPERA EN SU CASA

Habla por primera vez la abuela heroína que salvó a sus nietos de un incendio

Iris Sarmiento estuvo internada un mes y medio. Se mueve en silla de ruedas y se recupera en su casa. Su hija, madre del nene que murió en el incendio en la Villa Carolina, perdió su trabajo y tuvo que cambiar a sus otros niños de escuela. Por Agostina Montaño.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En una humilde vivienda que le prestan en la Villa Carolina, vive Iris Sarmiento (55). Se mueve en silla de ruedas y tiene las manos vendadas. Es la abuela que salvó, hace un mes y medio, a sus nietos de un incendio que consumió todas sus pertenencias y los dejó en la calle y con un bebé de 8 meses fallecido. Ella fue quien rescató de las llamas a sus nietos de 3,4 y 5 años pero no pudo sacar al más chiquito, Teo, porque cuando lo hacía el techo se desmoronó sobre su cabeza. 

"Yo no soy ninguna heroína porque no pude sacar a mi nieto más chiquito", dice Iris y llora. Es que a una cuadra de donde vive ahora están los vestigios de lo que era su casa y que aún no pueden arreglar. 

"No tiene techo, hace diez días nos dijeron que todavía teníamos que esperar porque estaba en licitación quién iba a colocar el machimbre", dice la mujer y agrega "es muy triste salir de todo esto y ver que no tengo a dónde ir". 

Por el momento, vive junto a una de sus hijas a la que le prestan la casa pero la madre del bebé fallecido tuvo que mudarse a Pocito. 

"Ahí les han prestado un módulo habitacional hasta que esté la casa y ella tuvo que cambiar a los niños de escuela y perdió su trabajo a raíz de todo esto", cuenta Iris. 

La mujer tiene que ir casi todos los días a curaciones y dice que de a poco se anima a "dar pasitos". Los médicos le han indicado que permanezca acostada pero no puede más de la ansiedad y la angustia. "Necesito saber cómo puedo hacer para apurar todo esto y que le hagan el techo a la casa, cómo puedo ayudar", afirma. 

"Cuando me dieron de alta fue una alegría para mí pero después me topé con esta realidad de no tener a dónde ir", dice mientras su hija Ayelén le ayuda a secarse las lágrimas. 

 



 

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