En una humilde vivienda que le prestan en la Villa Carolina, vive Iris Sarmiento (55). Se mueve en silla de ruedas y tiene las manos vendadas. Es la abuela que salvó, hace un mes y medio, a sus nietos de un incendio que consumió todas sus pertenencias y los dejó en la calle y con un bebé de 8 meses fallecido. Ella fue quien rescató de las llamas a sus nietos de 3,4 y 5 años pero no pudo sacar al más chiquito, Teo, porque cuando lo hacía el techo se desmoronó sobre su cabeza.
Habla por primera vez la abuela heroína que salvó a sus nietos de un incendio
"Yo no soy ninguna heroína porque no pude sacar a mi nieto más chiquito", dice Iris y llora. Es que a una cuadra de donde vive ahora están los vestigios de lo que era su casa y que aún no pueden arreglar.
"No tiene techo, hace diez días nos dijeron que todavía teníamos que esperar porque estaba en licitación quién iba a colocar el machimbre", dice la mujer y agrega "es muy triste salir de todo esto y ver que no tengo a dónde ir".
Por el momento, vive junto a una de sus hijas a la que le prestan la casa pero la madre del bebé fallecido tuvo que mudarse a Pocito.
"Ahí les han prestado un módulo habitacional hasta que esté la casa y ella tuvo que cambiar a los niños de escuela y perdió su trabajo a raíz de todo esto", cuenta Iris.
La mujer tiene que ir casi todos los días a curaciones y dice que de a poco se anima a "dar pasitos". Los médicos le han indicado que permanezca acostada pero no puede más de la ansiedad y la angustia. "Necesito saber cómo puedo hacer para apurar todo esto y que le hagan el techo a la casa, cómo puedo ayudar", afirma.
"Cuando me dieron de alta fue una alegría para mí pero después me topé con esta realidad de no tener a dónde ir", dice mientras su hija Ayelén le ayuda a secarse las lágrimas.