La escalofriante historia de una discapacitada abusada que está a punto de ser mamá
//Por Natalia Caballero//
ncaballero@tiempodesanjuan.com
La familia de una discapacitada de 39 años quedó en shock al enterarse de casualidad que su hija había quedado embarazada producto de un abuso sexual. El escalofriante caso se dio en Zonda y mantiene conmocionada a toda la comunidad del barrio Basilio Nievas.
Yolanda Godoy dijo que "el viejo cochino” -su vecino- es quien la abusó. Pero su testimonio no es suficiente para encerrar al presunto abusador.
Deberán esperar hasta que el bebé nazca en mayo para hacerle un ADN y comprobar si el relato es verdadero.
El caso recayó en el Cuarto Juzgado de Instrucción. Los abogados ofrecieron la posibilidad de tramitar un aborto legal, según informó la familia, pero lo descartaron de plano. Los padres se harán cargo de la crianza del bebé, que está en perfecto estado de salud.
"Estuve cuidándola toda la vida para que venga un infeliz y le haga esto”, arrancó diciendo Hilda González, la madre de la víctima. La señora se enteró de casualidad del embarazo de su hija, quien tiene problemas motores y una válvula en el cerebro que logró detenerle las convulsiones que le daban cada cinco minutos (producto de las convulsiones Yolanda tiene un severo retraso mental).
"A mi hija se le hincharon las piernas, la llevamos al –Hospital- Marcial Quiroga y me dijeron que tenía flebitis. Le dieron unas pastillas con las que mejoró pero luego se le hincharon de nuevo. En esos días vino una sobrina y en la noche le convidó crema chantilly. Apenas probó, le dio asco. Esa misma noche decidí bañarla porque se le habían hinchado las piernas otra vez. Ahí fue cuando le vi la panza y me di cuenta que estaba embarazada”, relató Hilda, acongojada.
La madre de la víctima decidió comunicarle la noticia a toda la familia. Al primero que le contó fue a su esposo, un oficial retirado de la Policía de San Juan. Fue tal el shock, que el hombre sufrió un ACV, del que se está recuperando. "Todo esto acarreó este hijo de puta, que no sale ni a la calle”, alegó llorando.
Los siete hermanos de la mujer discapacitada se enteraron después. "Nos agarraron a la Yoli, les dije a todos. No lo podía creer”, apuntó la mamá.
Al preguntarle a Yolanda qué le había pasado, la mujer contó la misma historia que luego repitió en la Central de Policía.
La embarazada dijo que estaba en la puerta de su casa, sentada en un cordoncito de cemento y que el vecino, de unos 60 años, la invitó a pasar a la vivienda. Adentro el hombre la llevó a la pieza, la desnudó y la sentó en una silla. Fue así como se dio el abuso, de acuerdo al testimonio de la víctima.
En ese momento la madre de la víctima había salido a comprar a la Ciudad Capital y el padre estaba adentro de la casa.
Un día después de enterarse del embarazo, Hilda llevó a su hija al médico. Le hicieron una ecografía y todas las revisaciones correspondientes. Ya tenía 22 semanas de embarazo.
Inmediatamente después denunció el hecho en la Central de Policía y contrató a dos abogados, de apellido Rodríguez y Miranda. Tras tomarle la declaración en la Policía el caso recayó en el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez subrogante Benedicto Correa.
El testimonio de la mujer embarazada no bastó para meter preso al supuesto abusador. Como es mayor no califica para que le hagan una Cámara Gesell, según fuentes judiciales.
En la Justicia intentaron hacerle un ADN al feto, pero no se pudo por el avanzado estado del embarazo, lo que representaba un alto riesgo para el bebe.
Para hacerle el ADN al bebé deben extraerle muestras del cordón umbilical, pero pasados los tres meses de embarazo corre riesgo su vida.
Ante la inédita situación en la Justicia están reviendo la posibilidad de instrumentar alguna medida legal que no le permita al supuesto abusador fugarse. El hombre está libre y es vecino de la víctima. Incluso estuvo grave por una operación en la próstata que le realizaron.
"Quiero que se haga justicia, imagínese que este hombre la conoce desde que tiene un año, no lo puedo creer. En un abrir y cerrar de ojos llegó este infeliz y le hizo esto”, dijo Hilda.
Con respecto al aborto, Hilda aseguró que nunca lo consideraron una posibilidad. Reveló que cuando les comunicó a sus abogados que no contemplaba la interrupción del embarazo, los letrados se pusieron a llorar.
Día a día el vientre de Yolanda crece y, según comentó su madre, lo va aceptando. La trata un psicólogo y hasta visitó la vivienda un equipo de asistentes sociales del municipio de Zonda. Hilda se hará cargo de la crianza de la criatura, de la que aún no saben su sexo.
Hilda, una heroína
"Yo he criado 8 hijos, he tenido 13 partos. Yo lo voy a cuidar al bebé. Le pido a Dios que me dé fuerzas, que me dé vida para criar al niño”, añadió. La familia se mantiene gracias a los ingresos del padre de la víctima, que está jubilado y gracias a los ingresos que genera Hilda, conocida repostera de la zona.
La familia y los vecinos de Zonda están conmocionados. Esperan que todo el peso de la Justicia recaiga sobre el responsable.
Mientras tanto, Hilda se muestra dispuesta a darle afecto a la nueva vida que viene en camino.