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martes 28 de abril de 2026

Peligro al volante

Multas por alcoholemia: cada vez los encuentran más borrachos

Este año los jueces de faltas detectaron una nueva tendencia: mientras que antes los sancionados tenían niveles de 0,7 ahora treparon a 1,5 en la mayoría de los casos. Por Natalia Caballero.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Todos los fines de semana se labran entre 100 y 150 actas de infracción a conductores por manejar en estado de ebriedad. Es común ver a los multados por los pasillos de los Juzgados de Faltas yendo a averiguar cuánto deben pagar por cometer tan grave infracción. Este año les ha llamado la atención a los jueces el alto nivel de alcohol en sangre de los conductores. Es que en el 2016 se han detectado borrachos literalmente, con tests de 1,5 cuando lo permitido es hasta 0,5. 

La tendencia preocupa y mucho a las autoridades. "Nos ha llamado la atención que el nivel de alcohol hallado es muy alto, una persona con 1,5 está muy borracha, tanto que no se puede mantener bien en pie. Para colmo, suele suceder que piden reducciones en las multas cuando estamos parados frente a un potencial asesino al volante”, dijo Enrique Mattar, del 3º Juzgado de Faltas. 

La multa por alcoholemia positiva es de $5.435. No hay descuentos por pago inmediato, tal como sucede con las sanciones por no llevar licencia de conducir o por pasar un semáforo en rojo.  Cuando el protagonista es reincidente, se le suma un 25 % más de dinero a la sanción y en el caso del juez Mattar, también se los castiga con una semana de arresto en la seccional más cercana. 

De cada diez multados por conducir borrachos, nueve son hombres. De acuerdo al análisis de los jueces, esta estadística se debe a que hay menos licencias de conducir en manos de mujeres y también a una mayor prudencia a la hora de manejar. En general (hay excepciones) las chicas manejan a menos velocidad que los hombres y protagonizan menos accidentes fatales. 

En Tránsito cuentan con 26 equipos para medir el nivel de alcohol en sangre, los cuales son utilizados diariamente. Dos veces al año los aparatos deben mandarse a un service en el que se los calibra y se le limpian los filtros. Además, en febrero la Agencia de Seguridad Vial entregó 10 alcoholímetros a distintos municipios de la provincia para que puedan contribuir con la tarea del testeo. 

Ante el pedido del policía de soplar la pipeta, hay un gran porcentaje de personas que se niega. Frente a estos casos, los uniformados trasladan al "rebelde” a la comisaría, previo labrarle un acta de infracción por negación. En la sede policial es revisado por el médico legista, que determina el estado del conductor.  En el caso de que se encuentre en estado de ebriedad, se le labra otra multa por esta infracción, que es ejecutada por el Juzgado de Faltas. 

Las zonas clave en donde se detecta una mayor cantidad de casos es en la clásica Libertador y Urquiza, donde se concentra gran parte de los boliches y bares de la provincia. Otros puntos siempre en la mira de los uniformados son Rawson y San Lorenzo, Rawson y Saturnino Sarassa, República del Líbano y Mendoza, República del Líbano y España, las zonas de paso hacia el dique en Rivadavia como la llamada "Curva de los Tontos” y la calle Galíndez, además de puntos neurálgicos de Caucete, San Martín, Albardón y Angaco. En estos puntos suele haber un puesto de control fijo.

Los controles se intensifican, pero las estadísticas que se obtienen tras los controles indican que al menos dos de cada diez conductores circulan por las calles sanjuaninas en estado de ebriedad.

El dato

El control de alcoholemia o test de alcoholemia mide la concentración de alcohol en sangre. Se obtiene por medio de un porcentaje de la masa, la masa por el volumen o una combinación. Por ejemplo, un nivel de 0,2 de alcohol en sangre significa 0,02 g de alcohol por cada 100 mL de sangre.
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