El juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de Instrucción, procesó por un delito grave al guardia de seguridad que abusó sexualmente de una persona Down de 50 años, con una mente de entre 6 y 8 años, en una empresa de micros de larga distancia de la familia de la víctima.
Procesaron y sigue preso el guardia que abusó de un Down
Las cuatro pruebas claves que convencieron al juez. Además, lo embargó en 300.000 pesos.
El procesamiento es con prisión preventiva, es decir el que sujeto seguirá privado de su libertad, al menos hasta el juicio, por el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterados. El juez también le trabó un embargo de 300.000 pesos. El procesado fue identificado como Juan Francisco Pereyra, de 32 años.
El juez Correa se basó en cuatro pruebas claves: los testigos que escucharon de boca del propio damnificado; el informe de Cámara Gesell; los informes piscopedagógicos y las imágenes de las cámaras de seguridad.
Un punto en común: siempre los abusos fueron los días viernes, post horario laboral en la empresa de micros de larga distancia ubicada en Trinidad. Al parecer, el guardia de seguridad hacía quedar a su víctima.
En esas imágenes de las cámaras se observa que el 29 de julio de 2016, entre las 19 y las 20 horas, Pereyra ingresó a la zona de los sanitarios con comportamiento individuales. Sondea que no haya nadie. Luego llega la persona con síndrome Down e ingresa a los sanitarios. Se observa a Pereyra chequear que no haya nadie en los otros compartimientos y le empieza a hablar a su víctima.
El 5 de agosto de 2016 es filmada la persona Down ingresando a los baños. Minutos después llega Pereyra, revisa que no haya nadie en los otros compartimentos. Y se introduce en el sanitario que estaba su víctima. Minutos después se lo ve salir, tocándose lo que sería el cierre de su pantalón y pasando su mano por su frente, como si se sacara sudor. Luego se ve salir a la víctima.
En su descargo Pereyra dijo que en la empresa lo hicieron renunciar bajo la amenaza de denunciarlo por abuso sexual si no lo hacía. También se reconoció en el video, incluso antes y después de que le mostraran las imágenes. Y dijo que había entrado al baño con su víctima "para ayuda a higienizarlo”.
Ningún testigo de la empresa dijo haber tenido que ayudar a higienizar nunca a esa persona con síndrome Down. Incluso, los profesionales y los familiares dijeron que eso no hacía falta porque sabía hacerlo por sus propios medios.
Una escribana que fue citada por la empresa para certificar la renuncia de Pereyra, irrumpió en llanto al ver las imágenes.
"Es altamente llamativo que alguien que se lo acusa de acoso y que solo había colaborado en la higienización de una persona con discapacidad haya firmado lisa y llanamente su renuncia sin llevar adelante defensa alguna, cuando pudo retirarse por no ser verdad lo que le indicaban y asesorarse al respecto”, dice el juez Correa en una de sus conclusiones.
También citó el juez que, tras firmar la renuncia, Pereyra pidió a los testigos y a la escribana que el hecho no trascendiera.
Finalmente, el juez Correa concluyó que la mentalidad de la víctima es la de un niño de 6 a 8 años, "lo que lleva a la incomprensión de un intercambio sexual, una relación coital, es decir, no comprender la genitalidad adulta”.
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