Por Gustavo Martínez Puga
Procesan a un discapacitado por la violación de una niña
La víctima es una niña de 5 años, que sufrió abuso sexual con acceso carnal. Fue el año pasado, cuando el sujeto aprovechó la distracción de la familia por el triunfo de Argentina sobre Holanda en el último mundial. Por Gustavo Martínez Puga.
"Si bien obra en la causa un certificado de discapacidad de Horacio Orellano, esto no importa en modo alguno un eximente de responsabilidad”, dice el auto de procesamiento que dictó el juez Benedicto Correa, a cargo del Quinto Juzgado de Instrucción, por el delito de abuso sexual con acceso carnal que sufrió una menor de 5 años en el departamento Zonda.
La comisión de delitos por parte de personas con discapacidad siempre genera polémica a la hora de enfrentar sus responsabilidades penales, debido a que suele ser muy delgada la línea de si comprende o no la criminalidad penal de los actos que cometió.
En referencia a ese punto, el juez Correa precisó en su fallo que "el informe mental indica que posee la inteligencia y voluntad suficiente para considerarlo imputable y puede comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones”.
Así, el sujeto de 36 años quedó privado de su libertad hasta que el caso llegue a juicio y se decida si es o no culpable de los delitos que en esta primera instancia lo tienen como responsable, cuya pena de cárcel puede ser de los 6 a los 15 años de prisión o reclusión.
Esa pena prevé el Código Penal Argentino en el tercer punto del artículo 119 para cuando hay penetración. Y el juez Correa no tuvo dudas al respecto: citando al informe del médico legista, se determinó que "en la cavidad vaginal de la víctima existen lesiones genitales compatibles”.
Según consta en el procesamiento, Horacio Antonio Orellano padece de "retraso mental, no especificado, trastornos de la conducta, trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje”. Así dice el certificado emitido por el doctor Manuel Romero, el cual tiene como fecha de vigencia hasta el 15 de mayo de 2017.
Sin embargo, el juez Correa consideró que sí sabía lo que hacía.
Es que el violento abuso sexual se produjo el 9 de julio de 2014. Alrededor de las 20 horas, tras el durísimo partido en que Argentina venció a Holanda en el Mundial de Brasil, el sujeto aprovechó para someter sexualmente a la menor, en el momento que todos estaban distraídos y los niños del vecindario del callejón Oyola salieron a la calle San Martín para prenderse la caravana que pasaba por el lugar.
La madre vio que la niña apareció llorando. Tras consultarle qué le había pasado, la menor le dijo que el vecino la había tirado sobre la cama, le había bajado los pantalones y la había lastimado. Al ver manchas de sangre, la madre de la niña llamó al 911 y dio aviso a la Central de Operaciones de la Policía, desde donde se dio intervención a la Seccional 14 de Zonda.
"Me mande un moco, fui yo el que le hizo eso a la nena", le dijo Orellano a Carlos Pérez, el oficial ayudante de la Policía que procedió a detenerlo cuando le dieron aviso telefónico de la denuncia de la madre de la víctima.
Según los vecinos del lugar, Orellano alquilaba una pequeña casa en el callejón Oyola, trabajaba de lunes a viernes como obrero rural en una finca y los fines de semana era de juntarse a beber alcohol con sus amigos.
Sin embargo, todos los vecinos, incluyendo a la madre de la víctima, testimoniaron que nunca habían tenido problemas con Orellano.
En la investigación se determinó que el sujeto no sabe leer ni escribir, tiene dificultades motrices para hablar y para desplazarse.
Sin embargo, en base a estudios médicos, el juez Correa consideró que puede ser responsable penal de los delitos que le imputan.
Incluso, en un momento de la investigación Orellano intentó evadir su responsabilidad diciendo que salió a festejar el triunfo de Argentina sobre Holanda y que cuando regresó vio a la niña lastimada y que dos sujetos salieron corriendo de su casa. Pero esa coartada se le cayó rápidamente porque también dijo que se sacó su camisa para limpiar las heridas de la menor, pero esas manchas no estaban en esa prenda de vestir color rosa que usó al momento de la violación.
Claves
*Ingresado al calabozo Orellano, se procedió a requisarlo y se observó que el mismo vestía una camisa color rosa marca Mirto talle XL, y un slip marca Sport color gris los que tenían manchas pardo rojizas.
*"No sé porque hice eso, no sé que me paso", le dijo el sujeto a la madre de la niña, quien observó que el sujeto tenia puesta una camisa color rosa que tenía manchas de sangre. Entonces llamó al 911.
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