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sábado 2 de mayo de 2026

DENUNCIÓ SECUESTRO

La historia del sanjuanino que busca a su hijita suiza

La nena tiene 3 años y desde diciembre que no la ve porque la madre se la llevó clandestinamente. La embajadora de Suiza sigue de cerca el caso porque la menor nació en ese país. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Gustavo Martínez Puga

César Miguel Díaz dice estar atravesando el momento más difícil de su vida: desde el 18 de diciembre último que pasa sus días amargado en la casa de su padre en Concepción porque de un momento a otro no vio más a su hijita Emily Celeste, de 3 años, a quien tuvo en Suiza y con la que se vino en septiembre último para iniciar una vida más cerca de sus afectos. Pero desde hace tres meses éste sanjuanino de 57 años tuvo que enfrentarse a un mundo con el que nunca pensó tener que lidiar: el de despachos de policías y jueces, a los que recurrió para tratar de recuperar a la niña que ilegalmente se habría llevado su propia madre.

"A la niña me la robó la madre, a quien conocí en Suiza y fue mi pareja hasta que de un momento a otro desapareció con mi hijita. Además me robó dinero, un televisor, una computadora, electrodomésticos y hasta cosas de la cocina. Me dejó sin nada. Detrás de todo esto está la abuela de mi hija, la madre de quien era mi pareja. Ella vino de Suiza a robarme a mi hija. Entiendo que deben estar viviendo en Misiones, de donde son oriundas ellas dos”,  cuenta Díaz, con los ojos llenos de lágrimas, en el profundo silencio de la casa paterna en el Pueblo Viejo.

Díaz denunció penalmente a su ex pareja por haberse llevado a su hija. Y también la acusó de haberle robado electrodomésticos y 2.600 dólares que se había traído como parte de sus ahorros de 25 años de trabajo en distintas fábricas de auto partes de Suiza.

Detrás del caso también está la Embajada de Suiza a través de su embajadora, Margarith Lederman, debido a que la menor nació en Suiza.

Esa diplomática envió una carta a Díaz informándole cómo se debía manejar, explicándole también que desde la embajada no podían hacer nada legalmente porque el presunto secuestro de la niña había ocurrido en un territorio ajeno a su jurisdicción.

La madre de la niña fue identificada por Díaz como Ingrid Esther Sommer, de 32 años.

Según el abogado de Díaz, Carlos Reinoso, "el accionar de la madre de la niña reúne todos los requisitos del artículo 146 del Código Penal Argentino, que es cuando uno de los padres le arrebata el niño al otro. La doctrina judicial dice que no solo se le hace daño al padre, sino al mismo niño porque se le priva del derecho de estar junto a su progenitor. En el caso de que esa mujer no quisiera vivir más con el señor Díaz, tenía los caminos legales para resolver esa situación. Pero de ninguna manera puede privarle por su propia cuenta de que el hombre vea a su hija”.

En los próximos días podría haber definiciones en la Justicia respecto del presunto delito que habría cometido la mujer misionera, la que podría llegar a ser detenida y traída a San Juan.

LABERINTO JUDICIAL
El mismo 18 de diciembre, tras llegar a su casa y verla con las puertas abiertas, toda revuelta, y darse cuenta que su mujer se había llevado la niña, Díaz empezó un largo peregrinar.

Con el asesoramiento de otro abogado –en ese momento no era Reinoso-, fue a la Central de Policía y radicó la denuncia en la división Seguridad Personal.

Pasaron los días y no tuvo novedades. Entonces recurrió al fuero federal, pensando que como la niña era Suiza podía intervenir ese fuero.

En medio de esos días llegó la feria judicial de enero. Recién el engranaje judicial se puso en movimiento en febrero. Allí se supo que el fuero federal se declaró incompetente y envió la denuncia al fuero local.

Cayó al Segundo Juzgado de Instrucción. Le corrieron vista  a la fiscalía. Y resolvieron que, por la fecha de la denuncia, ése juzgado no debía intervenir sino que debía ser el Primero de Instrucción, quien estuvo de turno en diciembre.

En esa instancia está legalmente el caso. Ahora el juez Pablo Flores le pasaría la denuncia del presunto secuestro de Emily a Benito Ortiz y éste debería tomar medidas, si es que entiende que hay delito de por medio.

El dato
Según el Código Penal Argentino, el artículo 146 dice que "será reprimido con prisión o reclusión de 5 a 15 años, el que sustrajere a un menor de 10 años del poder de sus padres, tutor o persona encargada de él, y el que lo retuviere u ocultare”.

De Suiza a San Juan

La historia del vínculo de César Díaz con Suiza arrancó en Buenos Aires. Él se había ido a vivir a la capital argentina y allí contrajo matrimonio con una mujer que tenía ciudadanía suiza, país al que se fueron en los ´90 a buscar mejor vida.

Allí se divorciaron. César trabajó en distintas fábricas de auto partes, lo que le permitía vivir cómodamente, ahorrar dinero y hasta darse el lujo de ayudar a sus hermanos en San Juan.

En esas circunstancias fue que conoció a Ingrid Sommer, una misionera que también se había ido a probar suerte a Suiza. Ella tenía dos niños, una nena de 12 años y un varón de 7 años, de padres diferentes. César se unió a Ingrid y tuvieron a Emily Celeste, quien nació en Suiza.

Tras sufrir un problema cardíaco, César dejó de trabajar por recomendación médica. Y decidieron con Ingrid venirse a vivir a San Juan para empezar una nueva vida más cerca de los afectos y las costumbres argentinas.
Eso fue el 17 de septiembre de 2014. César dice que, hasta ese momento, la relación con Ingrid era buena. Pero que a él le empezó a llamar la atención que ella no se mostrara entusiasmada con enviar a sus dos hijos de 12 y 7 años a la escuela, ni con el hecho de que él le buscara trabajo en un geriátrico, algo que ella había deseado hacer y para lo que había estudiado en Suiza.

Según César, "ella junto a su madre  ya venían planeando robarme a mi hija. La madre de ella tiene problemas siquiátricos y llegó a estar presa en Suiza. El 18 de diciembre ella apareció en mi casa y me la encontré de golpe en la cocina. Entró sin saludar ni nada. Me dijeron que se iban a pasear al centro. Yo no tuve problema. Me fui a la casa de mi hermana. Y un sobrino llegó allí a buscarme, desesperado, diciendo que toda la casa estaba abierta y que me habían robado”.

El sanjuanino dice que un primo de Ingrid, al que identificó como Gerardo Sommer, viajó desde Buenos Aires con la madre de Ingrid; que en su camioneta Toyota Hilux cargaron las cosas que le robaron de la casa y que con él y en ese vehículo desaparecieron de San Juan, junto a su hijita Emily.
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