Conmovedora historia: la joven a la que un accidente le cambió la vida
Yésica Castañón iba a casarse en 2015 con su novio Jonathan Cofre, querían comprarse una casa y terminar de criar juntos a sus dos pequeños hijos, pero un fatal accidente la noche del 25 de diciembre pulverizó los sueños de la joven. Tras el siniestro que le quitó a su hijo mayor y a su futuro marido la joven mamá cuenta la historia de la familia que no fue.
Cuando Yésica Castañón conoció a Jonathan Cofre, tenían nada más que 14 y 15 años, respectivamente. El flechazo con el joven que se había mudado a dos casas de la de su madre en la Villa San Damián, Rawson, fue instantáneo.
"Empezamos a salir apenas nos conocimos, ellos alquilaban a dos casas de la de mi mamá. Fue mi primer novio y con el que iba a casarme”, cuenta angustiada Yésica, la chica de 20 años que perdió a la mitad de su familia en la tragedia de navidad que conmocionó a la provincia.
La pareja que ya tenía dos hijos, Ian (2) y Lautaro (4) , estaba juntando monedita por monedita, para poder casarse en 2015, luego de 6 años de noviazgo. Según relata la joven vivían en la casa de su suegra, Ivana Cuello, en el barrio Lagares, Pocito, y estaban esperando a que Jonathan consiguiera un trabajo estable para poder comprarse su casa propia.
"Me dijo que este año se iba a meter a trabajar en las campañas políticas para juntar plata y así comprarnos un autito o empezar a pagar la casa”, explica Yésica, quien por el momento ha decidido quedarse en la casa de su suegra.
Pero todos los sueños del futuro matrimonio se vieron truncados el pasado 25 de diciembre al verse envueltos en un accidente de tránsito fatal mientras volvían de la casa de la joven, en Rawson, hacia la de su suegra en Pocito.
La familia en su moto junto a dos camionetas, una Eco Sport y una Amarok, protagonizaron un accidente en calle 5 entre España y Lemos, Rawson, en el que Jonathan, marido de la joven y su hijo de 4 años quedaron atrapados bajo uno de los vehículos y perdieron la vida en el acto.
Yésica y su bebé de dos años se salvaron y ahora intentan salir adelante con lo poco que les queda ya que su marido era quien mantenía a la familia con su trabajo como ayudante de albañilería.
"Yo soy ama de casa, siempre me dediqué a cuidar a mis hijos, era Jonathan el que salía a buscar trabajo, y nunca venía con las manos vacías”, cuenta Yésica, que no puede mover el cuello y renguea, a raíz de los golpes que sufrió en el accidente.
En la Maverick 125cc en la que viajaban y manejaba su marido, también iban sus dos hijos, en el medio y ella los sostenía de atrás pero la fuerza del impacto hizo que todos salieran despedidos y Jonathan y Lautaro terminaran falleciendo.
Según el relato de la joven, tras el accidente, Jonathan quedó debajo del vehículo y su hijo Lautaro debajo de las ruedas.
Lo curioso es que al contrario de lo que suele ocurrir con víctimas de este tipo de tragedias, Yésica recuerda con lujo de detalles todo lo que sucedió y tiene grabado a fuego cada uno de los momentos previos al choque y posteriores.
"Cuando yo vuelo, quedo a unos metros de mi bebé y me arrastré como pude para agarrarlo y calmarlo, llamaba a mi marido y a mi otro hijo pero nunca los encontré”, dice Yésica sobre aquel fatídico día.
Los recuerdos van y vuelven y por momentos el episodio se vuelve confuso. Es que la joven a la que con sólo 20 años le cambió la vida para siempre está shockeada y de a ratos parece que aún no "le cae la ficha” de lo que sucedió.
El pequeño Ian, es un sobreviviente y ya fue dado de alta del Hospital Rawson, donde se encontraba internado. Ahora está en la casa del barrio Lagares, junto a su mamá y sus abuelos, pero ahora la familia tiene otro problema y es que con la partida de Jonathan se fue también uno de los ingresos económicos del hogar.
"Ahora la tengo que pelear por mi hijo, recuperarme y ver cómo hago para explicarle lo que le pasó a su papá y su hermano”, asegura mientras sostiene y besa las fotos familiares. Sus suegros, tienen un kiosquito en su casa con el que ayudan a Yésica económicamente pero el padre de Jonathan, Miguel Cofre, tampoco tiene un trabajo estable y la situación de la familia pende de un hilo.
Sobre las versiones que aseguran que Jonathan había estado tomando horas antes del accidente, fue su padre Miguel Cofre, quien se encargó de desmentirlas.
"Ellos ahora dicen cualquier cosa para salvarse, pero yo tengo los resultados del dosaje que se le practicó a mi hijo y él no tenía alcohol en sangre”, sostiene el hombre, quien apunta al ex comisario Fajardo y asegura que es el responsable de la tragedia en la que murió su hijo y su nieto.
El accidente en primera persona
Yésica Castañón, contó a Tiempo de San Juan su versión sobre lo sucedido aquella noche. La joven aún no declaró en sede judicial y por momentos su relato se torna confuso, tal vez debido al shock que le produjo la doble tragedia en la que perdió a su hijo y a su futuro marido.
"Eran como las cuatro y veníamos de la casa de mi mamá en la Villa San Damián, yo sostenía en el medio de la moto a mis dos hijos y Jonathan manejaba”, contó Yésica.
Según su relato, circulaban por Calle 5, de Lemos hacia Mendoza, en su moto Maverick 125cc y delante de ellos venía, en el mismo sentido, una camioneta Eco Sport a la que la chica identificó como "la camioneta gris”.
"Yo vi como en sentido contrario (de Mendoza a Lemos) venía una camioneta blanca ( la Amarok), zigzagueando. Le dije a mi marido, Jonathan tené cuidado mirá como viene aquel”, aseguró Yésica, quien sólo pudo identificar a los vehículos por sus colores y no por las marcas de los mismos.
"Él me respondió: Sí negrita quedate tranqui que ya los vi”, contó la joven y agregó que "fue la camioneta blanca la que se cruzó de carril y la gris (la Eco Sport) que venía delante nuestro trató de esquivarla pero se la pegó igual”, dijo la joven.
Según la versión de Yésica, Jonathan también hizo un gran esfuerzo por esquivarlos pero la Eco Sport terminó dando trompos, los tocó y todos salieron despedidos de la moto.
"Mi hijo más chiquito quedó a unos metros mío, pero mi marido y mi nene más grande terminaron debajo de la camioneta blanca. Yo los llamaba, pero nunca respondieron”. Así concluyó la joven su estremecedor relato sobre lo ocurrido aquel día en que su vida cambió para siempre.