Tras su detención el profesional fue trasladado, este miércoles, desde la Central de Policía al Primer Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Benito Ortiz.
Junto a él también llegó Rubén Torres, pareja de la mujer que denunció a Arrascaeta por querer hacerle un aborto. Torres, sin embargo, llegó con la cara tapada y no quiso hacer declaraciones a los periodistas que lo esperaban en la puerta.
Arrascaeta no quiso hablar ante la prensa, se lo notó calmo y hasta sonriente. Cuando los periodistas le preguntaron sobre si era verdad que realizaba 40 abortos por semana, el médico se rió como si no pudiese creer lo que le estaban cuestionando, pero aún así no dijo nada.
Ambos fueron notificados por Benito Ortiz y según el abogado de Arrascaeta, su cliente iba a declarar en las próximas horas.