La justicia santiagueña ordenó la detención de un joven, acusado de “privación ilegítima de la libertad, abuso sexual con acceso carnal, lesiones y amenazas con uso de arma de fuego” en perjuicio de su ex novia.
Secuestó, golpeó y abusó: ahora está preso
Fuentes judiciales señalaron que el juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional de IV Nominación, Ramón Tarchini, rechazó un pedido de eximisión de prisión y ordenó la captura de César Alejandro Herrera (32), hijo del diputado nacional José “Toto” Herrera (Frente Cívico por Santiago).
La detención de Herrera, oriundo de la localidad de Clodomira, surgió tras la denuncia de su expareja, Marisa Elizabeth Mansilla (27), madre de dos pequeños de 3 y 5 años. Asimismo, el magistrado tuvo en cuenta los resultados de las pericias realizadas a la víctima por un gabinete médico forense. Según la denuncia, Mansilla permaneció secuestrada durante tres días, encerrada en casas de la localidad de Las Termas de Río Hondo y de la capital santiagueña, hasta que logró escapar de su exnovio, que la había sometido a reiterados golpes y abusos sexuales. “Lo denuncié por todo lo que me hizo y a pesar de las amenazas, porque él decía que a él no le iba a pasar nada por el poder que tiene”, dijo la víctima tras ratificar la denuncia.
La joven recordó que “bajo la excusa de llevarle ropa que dejó en mi casa de Clodomira, me hizo viajar a Las Termas y esa noche me encerró en su departamento para golpearme y violarme”. “Al día siguiente me obligó a subir a su automóvil VW Gol y bajo amenazas con un arma de fuego, me llevó a una casa de la capital, en cercanías del Club Red Star y allí volvió a golpearme y violarme en forma reiterada”, denunció.
La joven relató que “en todo momento mostraba el arma de fuego y me amenazó con volver a mi casa y hacerle daño a mis hijos y a mi madre”, precisó. “Intenté escapar, pero me descubrió, me agarró de los pelos, tenía un arma y me decía que si llegaba mi hermana le diga que estaba todo bien”, añadió.
En diálogo con periodistas santiagueños, la mujer recordó entre llantos los golpes y reiterados abusos sexuales a los que fue sometida durante tres días en que permaneció privada de su libertad. “Cuando veníamos por el Puente Carreto (que une la capital provincial y la ciudad de La Banda) observé un operativo polical y logré arrojarme del vehículo; él aceleró y se dio a la fuga”, situación que aprovechó para parar un remise e ir a la casa de su madre.
Asimismo, Mansilla recordó que “no fue la primera vez, ya me pegó con anterioridad y mi vida cambió por completo. Todo es muy feo, yo estudiaba, ahora tengo que vivir con miedo, no puedo dormir, no va a ser más lo mismo, yo sé que ahora es más grave, porque lo volví a denunciar y pedí su detención”.