A Jonathan Gil difícilmente le toque vivir situaciones más difíciles de las que ya atravesó: se crió lejos de su madre toda la vida; su abuela estaba a cargo de su crianza pero le pegaba, por dichos golpes terminó en un hogar donde vivió durante diez años; su padre está detenido como presunto autor de dos homicidios y ya tiene condena por otro en La Rioja; y hasta le tocó ver a su novia embarazada por el propio Claudio Gil. Esto es sólo una pizca de la corta y ajetreada vida que le tocó al chico de 20 años que ahora, tras la detención de su padre, espera comenzar una nueva etapa.
El drama del hijo del presunto asesino serial
Amable, a simple vista sano, relajado, abrió la puerta de la casa y atendió a Tiempo de San Juan en la vereda de esa vivienda de Esteban Echeverría, al Sur de Libertador, donde fue detenido su padre. Sin negarse en ningún momento a responder dejó bien en claro que él es prácticamente el opuesto de su padre. Jonathan Gil dijo que no duda de absolutamente nada de los homicidios que le imputan a su padre, como tampoco de una vida que estaría vinculada a los taxi boys, drogas y prostitución, y contó en primera persona cómo fue su vida bajo el ala de uno de los presuntos homicidas más oscuro de la historia de San Juan.
“Yo me crié con mi abuela prácticamente toda la vida. Viví con ella desde chiquito y además pasé casi diez años en el hogar Axel”, dijo Johnny. El muchacho vivió desde los 8 años en el hogar ubicado en calle Olmos y Enfermera Medina, Capital. Allí fue a parar por una denuncia vecinal contra Aurelia Elvira Gil, su abuela, debido a que Jonathan tenía marcas de golpes que ella le ocasionaba. “Iba con marcas a la escuela, hasta las maestras me veían los moretones”, explicó. Aún así, el joven no le guarda rencor a la mujer de 70 años, muy por el contrario, ella es la persona de su familia que el joven más quiere. Elvira falleció al día siguiente de la detención de Claudio Gil en una cama del Hospital Rawson en un terrible cuadro de abandono. “Llegué diez minutos después de que falleciera, no lo podía creer” relató.
Hasta el viernes último la mujer aún estaba en la morgue judicial y Jonathan no pudo siquiera velarla en paz. La última vez que se vieron fue hace unas cinco semanas. “Yo me había ido de mi casa y la última vez que la vi la noté demasiado deteriorada, le dije que lo corriera a mi papá de la casa y que viviera tranquila”, relató triste el muchacho. Jonathan dice haber encontrado entre las pertenencias de su abuela muchas pastillas y hasta duda si no fue su propio padre quien obligó a su abuela a tomárselas todas juntas. “Él le había dicho una vez que la iba a terminar matando y finalmente lo cumplió”, sentenció.
Por parte de la familia nadie se ha acercado al joven hasta el momento. “Ni los hermanos de mi abuela, ni nadie de la familia ha venido por acá ni ha preguntado nada sobre lo que pasó. Los únicos que están cerca son los vecinos”, dijo Johnny.
“Respecto a mi mamá mucho no sé, pero creo que fue mi papá el que la amenazó cuando yo nací. Le dijo que si no me dejaba con él la iba a matar y por miedo ella lo hizo”, relató el muchacho. A los 17 Jonathan volvió a buscar a su madre, que vive en el Médano de Oro, pero esta mujer le dio la espalda al ver algunas manchas en la piel del muchacho. “Yo le fui a pedir ayuda, pero me dijo que me fuera porque con las manchas que tenía podía contagiar a alguien”, recordó.
PROMISCUIDAD
Una de los episodios más marcados en la vida del chico comenzó un 27 de enero de 2010, cuando decidió fugarse del hogar donde vivía desde los 8. “Me fugué, vine a mi casa, les conté que me había ido del hogar y mi papá me ofreció mandarme a La Rioja a buscar trabajo y a vivir en la casa de Natalia, su pareja de allá”, comenzó el relato. Johnny accedió a la propuesta y partió a la casa de Natalia Aguirre donde permaneció un tiempo, hasta que su novia de aquel entonces lo llamó para pedirle que volviera. “Micaela me llamó y me dijo que me extrañaba, que volviera y que estaba embarazada, así es que me volví a San Juan”, explicó Jonathan. La sorpresa fue que al llegar se encontró que la muchacha, que hoy por hoy tiene unos 18 años, no estaba embarazada. Al poco tiempo comenzó a asomar pancita en el vientre de la adolescente, y no era otra cosa que un hijo del propio Claudio Gil, que había mantenido relaciones con la novia de su hijo. “Ella misma me lo dijo, yo veía que pasaba tiempo acá con mi papá. Vaya a saber qué le decía él, es un tipo envolvente y manipulador”, describió. Hoy ese bebé tiene unos dos años de edad, según estima Jonathan, quien ahora tiene un hermano hijo de su ex novia.
Un episodio similar habría intentado armar Claudio Gil con la actual pareja de su hijo, Jazmín. Hace unos meses que el ahora detenido intentó mirar a la muchacha cuando ésta salía de bañarse. “Gracias a Dios no pasó de eso, pero yo me tuve que ir con mi señora de ésta casa por él, para que no le hiciera nada a ella”, dijo. Así fue que la pareja vivió en dos casas diferentes, de familiares de Jazmín.
Tras la detención de Claudio Gil, Jonathan, Jazmín y su pequeño hijo de tres meses al que también le pusieron Jonathan, volvieron a la casa donde vivió toda la vida su abuela y su padre. “La policía me dijo que esté tranquilo, que del Penal no va a salir. Así es que me vine a vivir aquí, tengo vecinos muy buenos por suerte”, expresó el muchacho. “Tengo una bolsa con la ropa de él que le voy a dar a la policía, pero fotos y eso no tengo ni tuve nunca de él ni mucho menos con él”, agregó.
Jonathan no olvidó tampoco una ocasión en que Claudio intentó tocarle la pierna a él. “No había otra cama y teníamos que dormir juntos. En un momento me acarició la pierna y yo le corrí la mano fuerte y le aclaré que a mí no me gustaba lo mismo que a él”, dijo el muchacho en tono más drástico, que en aquel entonces tenía unos 17 años. “Yo hace tiempo que me daba cuenta que a él le gustaban los hombres, pero mucho no me metía ni hablábamos de eso”, concluyó.
Además de amargos recuerdos que Jonathan tendrá de por vida, hay cicatrices en su piel que su padre le marcó. “Tengo estas marcas en la pierna, son tres (las señala fácilmente bajo su bermuda deportiva). Me las hizo con un machete una vez que creyó que yo había hablado mal de él en La Rioja”, dijo el chico que confirmó que no fue la única golpiza que recibió de Gil. “Era un hombre agresivo. A mi abuela le pegaba y la maltrataba si ella se asomaba cuando él estaba con alguien acá –adentro de la casa-”, aclaró.
Jonathan cuenta que debe materias para terminar el secundario que inició en la escuela del barrio Rivadavia Norte. Además de los estudios académicos, el joven realizó varios cursos en la Escuela Industrial. “Iba siempre a los cursos gratuitos de los sábados, tengo siete diplomas de cocina, computación, herrería y soldadura, electricidad industrial y domiciliaria, planta industrial y carpintería”, enumeró.
Más allá de esos conocimientos, la aspiración más deseada por el joven es retomar sus estudios de violoncelo, de los que ya lleva diez años. “Formaba parte de la orquesta de la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia cuando estaba en el hogar. Egresé a los 18 años de ahí, pero me gustaría seguir con la música”, declaró.
AHORA, MÁS TRANQUILO
Ahora, Jonathan siente que puede volver a empezar, siempre que su padre esté tras las rejas. “Tengo que conseguir un trabajo y mantenerlo en el tiempo para poder sostener a mi familia”, dijo. El adolescente trabajó en 10 heladerías, en un restaurante y en otros lugares, pero casi siempre perdió los trabajos como consecuencia de algún problema ocasionado por su padre. “Por ahí caía a mi trabajo y se mandaba alguna, me hacía problemas en el lugar y lógicamente que me echaban”, explicó.
Dato
Su propio padre, Claudio Gil, embarazó a la joven que era su novia. Además de ese bebé de dos años, tiene dos hijos más en La Rioja a los que no puede ver por restricción judicial.
Textuales
“Mi papá intentó espiar a mi mujer Jazmín cuando salió de bañarse. Fue por eso que tuvimos que irnos de la casa de mi abuela hace unos meses”
“Tengo estas marcas en la pierna, son tres. Me las hizo con un machete una vez que creyó que yo había hablado mal de él en La Rioja”