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jueves 7 de mayo de 2026

PRESUNTA VIOLACIÓN

Un remisero prófugo por el “romance” con una niña de 12

La menor habría consentido la relación sexual, pero por su edad la ley considera que no tiene madurez para discernir. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan
Un joven remisero se dio a la fuga y se metió en graves problemas con la Justicia por la relación prohibida que entabló con una vecina de 12 años, con quien mantuvo encuentros sexuales que lo llevaron a ser buscado por el delito de violación.
 
El remisero dijo a su círculo de personas íntimas desconocer que la niña tenía sólo 12 años de edad. Y no dejó de sostener en todo momento que fue engañado por la chica, porque él sostiene que ella le aseguró que era mayor de edad y que por eso él mantuvo un "romance” con esa chica.
 
En ese punto hay versiones encontradas: entre los que tuvieron la oportunidad de ver a la menor dicen que no aparenta ser una mujer mayor; pero desde el entorno del rermisero dicen que el físico de la víctima sí engaña a la vista.
 
Para los investigadores, al remisero "no le quedaba otra” que decir que "no sabía que tenía 12 años”. Mientras tanto, el sujeto ya habría visto rota la relación sentimental con la mujer que era su pareja y que no le perdonó el escándalo en el que se vio envuelto con una menor.
 
Más allá de las apariencias, para la ley el asunto es muy claro: es claramente un delito contra la integridad sexual mantener relaciones íntimas con una niña de 12 años, ya que la legislación considera que a esa edad una persona no tiene la madurez mental para discernir por sí sola.
 
Dice el Código Penal Argentino en su artículo 119:  "Será reprimido con reclusión o prisión de 6 meses a cuatro años el que abusare sexualmente de una persona cuando ésta fuera menor de 13 años”.
 
Pero el caso del remisero y la niña encuadraría en el segundo párrafo del artículo 119 del Código Penal, el cual prevé un castigo más severo para el autor del delito: "La pena será de 6 a 15 años de reclusión o prisión cuando hubiere acceso carnal por cualquier vía”.
 
Eso hace que el presunto delito en que habría incurrido el remisero no sea excarcelable.
Tal vez por ese motivo el sujeto se dio a la fuga y desapareció de su trabajo y de su familia en cuanto se enteró que lo habían denunciado penalmente.
 
No le resultó difícil enterarse porque ambos serían prácticamente vecinos, ya que vivirían en un mismo barrio. Ese dato juega en contra del remisero, ya que resulta difícil creerle no saber que la chica era sólo una niña.
Según los primeros datos de la causa, fue la empleada doméstica de la familia de la niña la que alertó a la familia del presunto romance con el remisero.
 
Ese dato habría puesto en alerta a la madre de la menor, quien habría puesto más atención en la niña y así fue cómo descubrió en el teléfono celular de su hija mensajes que probaban que ambos mantenían una relación pasional.
 
Uno de esos mensajes habría sido desde el remisero hacia la niña, mediante el cual le preguntaba "¿qué tal la pasaste anoche?”; a lo que la menor le habría respondido también con una frase afirmativa que probaba cierto enamoramiento.
 
Ante ese cuadro, la familia de la menor hizo la denuncia penal que disparó el inicio de una investigación penal en la fiscalía de Teresa Ravetti.
 
Un paso clave para el avance de la causa judicial fue el resultado de la Cámara Gesell, en la que se habría probado que la niña no mentía ni fabulaba. Eso hizo pensar al juez Maximiliano Blejman que podían estar en presencia de un delito grave.
 
A partir de ese momento se intentó ubicar al remisero, pero éste ya no se encontraba en los lugares que habituaba. Desde entonces se lo está tratando de localizar para que dé su versión de los hechos, aunque es casi seguro que él ya sepa que quedará privado de su libertad en el preciso momento en que se presente a la Justicia a rendir cuentas de su "romance” con la menor.




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