Por Gustavo Martínez Puga
Otra vez la Sexta en la mira por apremios
Dos médicos constataron que un detenido tenía heridas graves. Pero los policías sospechados no fueron reconocidos. Hace un mes esa comisaría fue blanco de una condena histórica. Por Gustavo Martínez Puga.
Dos oficiales de la Seccional Sexta de Policía, cabecera de Villa Krause, están siendo investigados por los presuntos apremios ilegales que sufrió un detenido mientras estaba privado de su libertad, según confirmó el juez Benito Ortiz, del Primer Juzgado de Instrucción.
El hecho toma estado público a un mes de que esa misma comisaría fuera el blanco de un fallo histórico por la condena a prisión perpetua que el tribunal de la Sala III de la Cámara Penal le aplicó al calabocero Sergio Rubén Rabaj, a quien encontraron culpable del delito de tortura seguida de muerte en perjuicio de un hombre que había sido detenido por un presunto abuso sexual de una niña.
Mientras que otros dos policías, Pablo Guevara y Pablo Picón, fueron condenados a tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación por ese mismo hecho.
Ahora los policías investigados son el oficial José María Vega y el oficial ayudante Rubén Villegas. Y no se descarta que a dos superiores inmediatos a esos uniformados les quepa alguna responsabilidad en el presunto delito.
La víctima fue identificada como Lucas Emiliano Reynoso, quien había sido privado de su libertad junto a otra persona por tenencia ilegal de armas. Esa detención había sido realizada por personal del Comando Radioeléctrico, quienes llevaron los dos detenidos a la Sexta porque era la comisaría de la jurisdicción en la que procedieron.
La presunta golpiza habría ocurrido en agosto y habría tenido como escenario la Oficina de Sumarios, donde la presunta víctima habría estado privada de su libertad, debido a que los calabozos estaban siendo refaccionados. Eso sería una irregularidad, ya que había una orden de llevar a los calabozos de las comisarías más cercanas a los detenidos que llegaran a la Sexta, ya que no se puede tener privada de su libertad a una persona en una oficina que no está habilitada para ese fin. Allí es donde les cabrían responsabilidades a los dos jefes inmediatos a los oficiales sospechados, quienes habrían acatado la orden de tener a los detenidos en la Oficina de Sumarios.
Según fuentes del juzgado, el hecho se habría originado con una discusión entre uno de los policías y el detenido Reynoso, quien habría contestado verbalmente a una agresión de uno de los dos oficiales y éstos lo habrían golpeado.
Debido a las heridas que tenía en el rostro, el detenido Reynoso fue llevado a la guardia médica de La Rotonda, en Rawson. Pero allí el médico dijo que las lesiones eran graves, por lo que allí no podía ser atendido.
Entonces el detenido Reynoso fue llevado a Urgencias del Hospital Rawson, donde los médicos constataron que tenía "doble fractura de pómulo, una de cada lado de la cara, por lo que no quisieron entregarle el detenido a los policías de la Sexta”, informaron fuentes de la investigación.
A partir de esa intervención es que el detenido Reynoso hizo la denuncia penal en contra de los oficiales Vega y Villegas. Luego los policías presentaron un pedido de eximición de prisión mediante sus abogados Maximiliano Páez Delgado y Gustavo de la Fuente, quienes lograron que el juez Ortiz les otorgue ese beneficio mientras la investigación judicial sigue adelante.
La última medida que se tomó fue en los primeros días de diciembre, cuando el juez Ortiz hizo una rueda de reconocimiento y el detenido Reynoso –quien sigue privado de su libertad- no reconoció a los policías denunciados entre las personas que le pusieron del otro lado de un vidrio polarizado.
En el juzgado de Ortiz dicen que esa falta de reconocimiento complicó la investigación, pero no la echó por tierra, porque toman a la rueda de persona como una prueba más de todas las que vienen produciendo desde agosto último.
La víctima sigue sosteniendo que los dos oficiales de policía lo golpearon en la Oficina de Sumarios. Y la versión de los policías es que el detenido se auto-agredió contra una pared para inculparlos. Pero no es un dato creíble para el juez ni para los médicos.
DESTACADO
La presunta golpiza habría ocurrido en agosto y habría tenido como escenario la Oficina de Sumarios.
El detenido no reconoció en rueda de personas a los policías, pero sigue sosteniendo que lo golpearon.
La versión de los policías es que el detenido se auto-agredió contra una pared para inculparlos.
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