Todo estaba listo para comenzar con la declaración del médico forense: un proyector dispuesto para mostrar las cruentas imágenes de la autopsia del preso fallecido, la gente ubicada en sus lugares y el testigo en el centro de la escena para comenzar con la exposición. Sin embargo, no fue eso lo que sucedió ya que, a segundos de comenzar la audiencia, el vocal Eugenio Barbera se opuso a la presencia del público durante ese testimonio.
Inédito: chispazos entre los miembros del tribunal por un peritaje
"Es un juicio oral y público y me tomé el trabajo de seleccionar las imágenes sacando las que fueran demasiado fuertes para preservar al fallecido", le acotó el presidente del tribunal, Alfredo Conte Grand, a su colega.
Pero al parecer esto no fue suficiente ya que para Barbera, aún siendo un juicio oral y público, el hecho de exhibir las imágenes del fallecido frente a todos lesionaba la intimidad de la víctima.
A este pedido adhirió el otro vocal Eduardo Jacinto Gil y la discusión se dio, por segundos, ante la mirada atónita de los procesados, sus abogados y el público presente.
"Esto es algo que deberíamos deliberar en privado nosotros tres", acotó Conte Grand y el tribunal se retiró por unos minutos.
Al volver las palabras del presidente fueron irrevocables, "por decisión de la mayoría de este tribunal, con mi disidencia, el testimonio del forense se tomará a puertas cerradas", concluyó.
La gente salió y durante 40 minutos la declaración del doctor Recabarren, junto a las fotografías que mostraban la golpiza a la que fue sometido el detenido Leónidas Cortez, estuvo reservada a la vista de los procesados, sus defensores y el fiscal de la sala, algo inédito por tratarse de un juicio oral y público.