Por Gustavo Martínez
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Hay menos robos, pero más motochorros
Básicamente, describen a los motochorros con las siguientes características: dos hombres; en moto; con casco, gorras, pasamontaña o anteojos; que generalmente llevan una mochila para guardar lo robado y poder transitar normalmente a las pocas cuadras de cometido el arrebato.
En base a los robos denunciados por la gente, en la Policía realizaron un mapa del delito del que se desprenden datos estadísticos que le ponen números a la bronca callejera que despiertan los arrebatos. En el primer semestre de este año hubo una reducción del 10 por ciento en la cantidad de robos denunciados, respecto del segundo semestre del año pasado: 4.119 contra 4.576, respectivamente.
La espina
Estos datos constan en el proyecto que el Ministerio de Gobierno está elaborando para hacer una ley que obligue a sacar un permiso a quien vaya como acompañante en una moto. “Es un elemento de disuasión para complicarle la vida al malviviente, no es un parche ni prohibirle andar en moto a ningún ciudadano”, explicó el Secretario de Gobierno Juan Luis Romero, quien estudió la constitucionalidad de la norma y trabaja en la reglamentación del proyecto de ley.
Según Romero, “además de estar amparados por el artículo 14 de la Constitución Nacional, el 42 de la Constitución Provincial y el 22 (incisos 2, 4 y 7) del Pacto de San José de Costa Rica, este proyecto de ley reúne los tres parámetros a los que se somete una norma: razonabilidad, proporcionalidad y oportunidad”.
Según los datos con los que argumentan esta iniciativa, sólo el 5 por ciento de las personas que transitan en moto son dos hombres. Dicen que el grueso son matrimonios, hermanos o padres e hijos.
Motos, días y horarios
Los números oficiales también revelan un perfil más definido del motochorro. Por ejemplo, la moto que más usan es la de 110 centímetros cúbicos, cuyo diseño permiten tener una rápida reacción en distancias cortas con un peso de hasta 170 kilos. Generalmente los motochorros usan este tipo de motos para atacar a la gente en lugares y momentos que les permiten escabullirse en pocas cuadras de las víctimas o de las fuerzas de seguridad (ver recuadro).
En base a los hechos, la Policía tiene identificada hasta la marca y el tipo de moto que más usan para este tipo de delito: la Yamaha Crypton 110cc. Según un alto jefe policial, “el 80 por ciento de las motos que se lograron secuestrar en los arrebatos son mal habidas”.
También se repite con frecuencia la modalidad de que las motos que conducen los sospechosos están a nombre de su madre o de su pareja. De esa manera les resulta más sencillo rescatar el vehículo en caso de ser secuestrada por alguna infracción. Además, esa maniobra representa un obstáculo para la identificación que la policía hace en las calles de los motochorros.
A estos datos de las motos, se agregan otros dos que son reveladores: los días que más atacan los motochorros son los hábiles, de lunes a viernes, y el horario preferido es el de 12 a 24 horas.
Todas estas condiciones se resumen en tres pilares en los que se apoyan este tipo de delincuentes: la inmediatez, la sorpresa y evadirse fácilmente.
La moto más usada
Según las estadísticas oficiales, la moto Yamaha Crypton 110 c.c. es la más usada por los motochorros. El precio de estos rodado van desde los 8.100 a los 8.700 pesos, dependiendo de los tipos (la Base, la Crypton Full Calle y la New Crypton). Y es la más buscada por la rapidez con la que levanta velocidad cargada, es decir, con dos personas.
Cifras
80
Son las motos que a diario se radian de circulación en la provincia, según números de la Justicia de Faltas.
1.142
Son los motociclistas que fueron sancionados en el primer semestre del año por no llevar casco, según uno de los tres juzgados de Faltas.
Víctima fatal
Los arrebatos se cobraron una vida en lo que va del año. A mediados de mayo último, Gloria Rojas (66) fue atacada por dos motochorros cuando se movilizaba en su bicicleta desde su casa hacia un vivero para comprar plantas. Cometió el “grave error” de llevar colgado en su cuerpo una riñonera. Dos sujetos la atacaron y la tiraron al suelo para arrancarle la riñonera para robarle lo que llevara. La mujer cayó al pavimento, golpeó su cabeza contra el suelo y, tras una larga agonía, falleció al mes estar internada en estado de coma.