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jueves 14 de mayo de 2026

tres casos en una misma comisaría

Los apremios, una sospecha grave que la Justicia ni siquiera caratuló

A las víctimas les tomaron una declaración testimonial y desde entonces la causa no avanzó. El CELS que dirige Horacio Verbitsky lo está siguiendo de cerca. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Que los sacaron en pleno junio al patio de la comisaría y les echaron agua que conservaban en la heladera; que los policías hicieron un simulacro de picana en los testículos con el cargador de un celular; que les pegaron con toallas mojadas en la espalda; que les pegaron con la mano abierta en la cara para no marcarlos; que les decían que le iban a pegar un tiro en la cabeza cuando salieran; que los hacían dormir en el piso del calabozo, sin colchón. Todas estas torturas podrían ser ciertas. O no. Lo cierto es que tres personas distintas, Juan Michel Carrizo (18), Luis Alfredo Calvo (16) y Pedro Fernando Reta (25) denunciaron lo mismo y por separado respecto de los apremios ilegales que sufrieron en momentos que fueron detenidos por personal de la Seccional 32, en 25 de Mayo, cuando fueron privados de su libertad por la sospecha de que habrían cometido hurtos o robos en el pueblo ubicado a 55 kilómetros al este sanjuanino.
A pesar de la gravedad de la denuncia, desde hace cuatro meses el expediente ni siquiera tiene una carátula, ya que todavía figura con el rótulo de “actuaciones investigativas”. Y los principales sospechosos, el oficial Guillermo Fernández, el cabo Báez y el policía Quiroga ni siquiera fueron indagados, sólo les tomaron una declaración testimonial. Es más, siguen trabajando en la misma comisaría a pesar de las sospechas.
“Con esta actitud, lo que la Justicia está haciendo es cuestionar a las mismas víctimas; les está diciendo que no les cree. Hay una cautela exagerada en el juzgado que no permite que el expediente avance”. Así opinó el abogado Javier Alamino Naranjo, representante de tres de los denunciantes por las torturas que habrían sufrido en la seccional de Las Casuarinas.
Es que desde el 8 de junio último, cuando el fiscal Daniel Guillén le requirió al Quinto Juzgado de Instrucción que investigara la denuncia, el movimiento de la causa ha sido escueto. A la denuncia de las tres víctimas, se le sumaron la de María Reta y Elizabeth Carrizo, familiares de los detenidos que habrían padecido los apremios ilegales por parte de tres policías de esa comisaría.

El CELS, de cerca

Y el caso está siendo seguido de cerca por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) que dirige el periodista Horacio Verbitsky. Debido a la gravedad del hecho, desde esta ONG que lidera la lucha por los derechos humanos en el país desde 1979, mandaron a pedir toda la documentación del caso. Y también las testimoniales de los tres denunciantes (ver recuadro).
“Nos alarma la denuncia mencionada y exigimos una investigación a fondo de los hechos, más aún, cuando en la provincia se están llevando a cabo juicios contra los represores de la última dictadura. Es necesario un accionar policial que respete los derechos de los detenidos y su trato correcto, garantizándoles un juicio justo y su correspondiente condena”, emitió en un comunicado la Asociación de Víctimas y Familiares de la Impunidad e Inseguridad.
Pero los denunciantes no sólo fueron a la justicia. Como en el caso están en juego los Derechos Humanos, también recurrieron al INADI, a la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia (donde iniciaron expediente), a la Comisión de DDHH de la Legislatura, al Defensor del Pueblo (también iniciaron expediente) y denunciaron el hecho en Asuntos Internos de la Central Policía, donde se iniciaron actuaciones investigativas.
Aunque las declaraciones del Jefe de Policía no fueron muy alentadoras para un caso de presuntos apremios, donde es una obviedad que quienes lo protagonizan no dejarán evidencias que los involucre: “Para mí no hubo apremios porque no hay lesiones. Los médicos legistas certificaron que no presentaban lesiones de reciente data ni de vieja data”, dijo José Luna a Canal 13 en ese momento
Mientras tanto, Carrizo, Calvo y Reta, quienes se ganan la vida como jornaleros, esperan una respuesta de la Justicia.

Documento en primera persona

El relato en primer persona de dos de los denunciantes fue logrado por Canal 13 de San Juan y ese testimonio ya está en poder del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), una institución emblemática en el país en la lucha por los derechos humanos.

Juan Michel Carrizo (18)
“Fueron 12 días que la pase muy mal. Hicieron allanamiento por un caso que no cometí. Me dieron una paliza. Estuve tirado varios días sin comer ni nada. Me quisieron hacer dar corriente en los testículos. Me pegaron muy mal. Me amenazaron que iban a pegar un tiro en la cabeza, que me iban a quitar los chicos de mi hermana. Querían que declararan que me hiciera cargo del robo que yo no cometí. En ese momento habían dos policías: el oficial Guillermo Fernández y el cabo Báez”.

Luis Alfredo Calvo (16)
“Me fueron a buscar a mi casa como si fuera un fugitivo. Armaron un despliegue increíble. Llevaron un papel. Le dije a mi papá que se fijara qué decía y estaba en blanco (es decir que no habría habido orden de allanamiento). Me echaban la culpa que había robado en la Lila, que era cómplice. Me llevaron a la comisaría y me pegaban cachetadas. Frente mío pusieron al otro muchacho y le pegaban para que se echara la culpa. Lo sacaban de la comisaría a las 3 y le echaban agua helada. Le pegaban con una toalla mojada”.

 
Cuál es la pena

El artículo 144 del Código Penal Argentino, en su inciso 3°, señala que el concepto de tortura comprende no sólo los tormentos físicos, sino también la imposición de sufrimientos psíquicos cuando éstos tengan gravedad suficiente. La tortura se caracteriza por infligir dolor con el objeto de lograr una determinada declaración.
Allí se contempla el caso del funcionario público que impusiere a los presos que guarde, severidades, vejaciones o apremios ilegales. El término vejar significa tanto como maltratar, molestar, perseguir a uno, perjudicarle o hacerle padecer.
Las penas son de reclusión o prisión de 8 a 25 años e inhabilitación absoluta y perpetua para el funcionario.

Apremios

Los apremios ilegales, lo mismo que las torturas, tienen como fin que se haga o diga algo. Apremiar significa oprimir, someter, apretar u obligar a uno a que haga alguna cosa. Lo más frecuente es el empleo de esos medios para lograr alguna confesión y ello es siempre ilegal, ya que el artículo 18 del texto constitucional garantiza que nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo.

Tormentos

Cuando el Código Penal habla de torturas, lo hace refiriéndose a los tormentos. Esta última palabra se halla expresamente mencionada por la Constitución Nacional en su artículo 18 al declarar abolidos para siempre la pena de muerte por razones políticas, toda especie de tormentos y azotes. Torturar significa tormento, suplicio, padecimiento.

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