Pochy, como conocen todos al kiosquero sanjuanino, dice que fue el Mundial de Rusia 2018 el que le dio la idea de iniciar el intercambio masivo de figuritas. Sin embargo, su iniciativa explotó definitivamente durante el Mundial de Qatar, en el que Argentina consiguió la consagración. Y la emoción por conseguir esas estampillas y seguir llenando álbumes de la Selección campeona, se terminó juntando con la venta e intercambio de las figuritas de la Copa América, que comenzó las últimas semanas. Pero, ¿quién es en realidad y cuál es la motivación del hombre al que los niños llaman, “el señor de las figuritas”?
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Pochy, el señor de las figuritas, recargado
El impulsor del intercambio masivo de figuritas no alcanzó a terminar su tarea con las del último Mundial, que comenzó con las de la Copa América. ¿Cuál es su motivación?
Su nombre real es Gastón Yañez, tiene 52 años, vive en Trinidad y atiende su kiosco en Avenida Rioja a cuadras de la Peatonal desde hace 16 años. Allí es donde padres e hijos de distintas edades se reúnen para cambiar las imágenes de los jugadores que tienen repetidos, por aquellos que les faltan.
“Acá empezó todo así, tengo un hijo que ahora tiene 16 años. Para el Mundial de Rusia 2018, él tenía 10. En ese momento, yo llegaba a mi casa y antes de decirme hola me preguntaba: ‘¿Me has traído figuritas?’. Entonces, empecé a llevarle. De golpe me di cuenta de que iba juntando y juntando las repetidas. Entonces, dije, ‘algo tengo que hacer’”, comienza contando el hombre desde el interior de su kiosco mientras, como si tuviera más de dos manos, sirve café, imprime documentos, vende caramelos y carga tarjetas SUBE.
La acumulación de figuritas repetidas, lo llevó a imprimir pequeños panfletos junto a su hijo anunciando el “intercambio de figuritas en el kiosco”. “Los repartíamos por las casas de la zona. En ese momento no había intercambios así en San Juan. Creamos un grupo en WhatsApp de 2, 10, 200 personas y, cuando quisimos acordar, éramos más de 1.000. Y esa onda quedó”, revela Pochy, que en realidad recibió el apodo por su hijo. “Es gracioso porque, en realidad, a mi hijo le decían “Pochi”, pero cuando los chicos venían a intercambiar las figuritas se confundían, me empezaron a llamar así y me quedó”.
Ahora, el hombre hace el conteo: “Todo se fue haciendo cada vez más grande. No salimos campeones en Rusia, pero se vino la Copa América, que pegó en el palo. Después vino el Mundial Qatar que ganamos y, aunque pasaron 2 años, sigo teniendo sobres de figuritas repetidas que aún vienen a buscar”. De hecho, en los últimos meses el kiosquero viajó dos veces a Buenos Aires para seguir trayendo sobrecitos del Mundial.
“Es increíble, se terminó pegando con la Copa América que arrancó hace un par de meses. Siempre pienso, empezó todo de una manera tan casual, tan natural, y ya lleva 6 años. Los niños pasan cuando salen de la escuela, se juntan acá y van cambiando. Algunos vienen con su padres, otros solos. A veces se junta una patota. Lo del sábado pasado me llamó la atención, era feriado, lloviznaba, no había nadie en la calle, y acá estaba lleno de chicos cambiando figuritas de la Copa”, reflexiona el sanjuanino.
Y, aunque aclara que no es necesario comprar las figuritas ni el álbum en su kiosco para ir a cambiar, dice que tiene disponibles las de la Copa América. “El sobre que trae 5 figuritas de papel y una del álbum virtual cuesta $1.000. Y el álbum sale $4.000”, cuenta. Y después, confía su verdadera motivación: “Acá la gente viene con su mate o su comida y cambian, nadie está obligado a comprar. Lo lindo es que venga la gente y que venga con los niños, para que ellos vivan la experiencia, porque ese proceso es lo lindo, el compartir el momento, no sólo tener el álbum completo. Me gusta, ver los pibes cuando les sale un Messi o jugadores muy conocidos, se ponen tan felices, es impagable”.
Para finalizar, Pochy les deja un consejo a los fanáticos por llenar álbumes: “Siempre me preguntan, ¿cuál es la figurita más difícil? Y yo con el tiempo me he dado cuenta. La figurita más difícil siempre es la que más buscás. No hay que obsesionarse, todas llegan, hay que disfrutarlo”.