Haga frío, calor, llueva o nieve, si pasas a las 5:30 horas por calle Chacabuco (al frente del B° Valle Grande) ahí estará Micaela Álvarez, una sanjuanina de 26 años sinónimo de sacrificio y trabajo. Hace unos meses la obligaron a renunciar en su trabajo y se la rebuscó para salir adelante en este momento donde la economía no ayuda.
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Madrugar y sacrificarse para salir adelante: la historia de lucha de una joven sanjuanina
La obligaron a renunciar a su viejo trabajo y no se quedó con los brazos cruzados, sacrifica todas las madrugadas para entregar el mejor café y las semitas a todos.
“Lo hago porque necesito ayudar a mi familia y lo hago desde que tengo 13 años. No me gusta que me mantengan”, expresó la joven emprendedora que, se puso el conocido “café al paso” por calle Chacabuco en el comienzo del recorrido de las Líneas 211, 207, 120 y C de la Red Tulum.
Su trabajo es sacrificio puro. Todas las madrugadas se levanta antes de las 4:00 de la mañana para preparar todo lo que ofrece en el día. “Nada es viejo, todo lo que se vende es lo preparado en el día”. Pero no tan solo sacrifica horas de sueño, sino que hay días que debe aguantar temperaturas bajo cero como la de los últimos días. “De lunes a viernes siempre voy a estar ahí debajo de un eucalipto”, expresa emocionada.
Está orgullosa de su trabajo y se la rebusca para luchar el día a día y no ha faltado nunca desde que ella “inauguró” este lugar hace un mes y medio. Micaela contó que un día se enfermó y la ambulancia la atendió en el lugar porque ella no se quería ir, “No podía irme y dejar todo ahí. Iba a perder un día. Los mismos colectiveros me ofrecían a llevarme las cosas”.
Este emprendimiento lo comenzó con una amiga, pero consiguió trabajo y quedó ella sola.
Micaela es un sinónimo de sacrificio porque a pesar de que no tiene hijos, ella se la rebuscó para salir adelante y colaborar con un peso en su casa donde convive con sus padres. “Necesito ayudar en casa. No puedo no hacer nada”.
Está agradecida con su clientela (que consiguió muy rápido) y es la que le da el empujón todas las madrugadas para seguir con el emprendimiento. La competencia rápidamente se hizo presente cuando ella llegó a este lugar, pero no le da importancia. Micaela está segura con lo que ofrece y asegura que todo aquel que pase a las 5:20 por esa zona tendrá un café calentito para pasar este frío.