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domingo 22 de marzo de 2026

Personajes sanjuaninos

De la cosecha a mantener el edificio de Tribunales: cómo cambió su vida gracias a un CV

Francisco Barrionuevo trabaja desde hace 30 años en la Justicia. Alcanzó el lugar más alto del escalafón de maestranzas. Fue obrero de la construcción y trabajó en la ejecución de la Circunvalación y del Centro Cívico, en 1976.
Por Natalia Caballero

Vestido con traje y corbata y con una sencillez en el trato que se agradece. Así recibe Francisco Barrionuevo a Tiempo de San Juan. Este hombre es empleado del Poder Judicial, es maestranza y fue de tanto insistir como ingresó a trabajar en este poder del estado, pero fue por su constancia y disciplina como llegó al rango más alto del escalafón. A punto de celebrar 30 años de labor en la Justicia, Francisco reveló cuáles han sido sus secretos para destacarse durante su carrera. Corre por cuenta del equipo periodístico la pasada oración porque él es pura humildad.

Francisco es de Concepción. No viene de una familia que haya gozado de lujos. Trabajó desde muy joven: primero como obrero de viñas, después en la aceituna y, por último, en la construcción. Formó parte de los equipos que ejecutaron la obra de la Avenida Circunvalación y los cimientos del Centro Cívico. Pero fueron los telegramas de despido y la incertidumbre de no saber cómo iba a continuar su futuro lo que lo llevó a pedir trabajo en el Poder Judicial. “No sabía ni que es lo que era el Poder Judicial pero cuando escuché a los compañeros hablar de este espacio me dije a mí mismo que era la oportunidad que estaba buscando. Todos los días venía a dejar CV y fue así como ingresé en 1993, por fruto de la constancia, después de 10 años de insistir”, detalló.

Ya en 1993 tenía su familia completa: esposa y tres hijos, hoy la mayor a punto de recibirse de abogada y otra, idónea en farmacia. El primer destino de Francisco fueron los Juzgados de Paz, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Recién en el 2017 lo pasaron a prestar servicios en la Corte de Justicia y fue en ese año cuando terminó de ascender. Se convirtió en intendente. “Me conformaba con llegar a la mitad de la carrera de ascensos, superó mis expectativas y sueños”, agregó.

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El trabajo de un empleado de maestranza implica llevar notas, estar para lo que soliciten tanto los jueces como el personal jerárquico, limpiar y abocarse a que todo funcione bien en el espacio físico. Aunque el horario de ingreso en el Poder Judicial es a las 7, cuando Francisco trabajaba en la mañana, llegaba a su puesto de trabajo a las 6.15. “Siempre me he desempeñado con mucha disciplina: donde me pedían y en el horario que sea, yo estaba. En la mañana trabajaba en el puesto que tenía en los Juzgados de Paz y en la tarde, iba adonde me requerían. Busco estar disponible, si me piden algo, busco la manera de cumplir”, explicó Francisco, que ahora trabaja en la tarde en la Corte, atendiendo a los ministros y a los secretarios letrados.

De más está decir que todo brilla en el segundo piso de Tribunales. Los vidrios que recubren los escritorios no tienen marcas de dedos. De eso también se encarga Francisco, que destaca el trabajo conjunto con sus compañeros, a los que define como una gran familia. Recordó con cariño a la mujer que le dio la bienvenida en 1993, cuando ingresó al Poder Judicial.

Es común que al ocupar la computadora o antes, la máquina de escribir, los empleados se sacan los anillos. “He encontrado de todo, anillos principalmente, siempre se los he dado y muchos ni se acordaban. También celulares”, contó.

Francisco no tiene muchas ganas de jubilarse. Da por hecho que va a extrañar los pasillos de Tribunales. En ese edificio lo conoce todo el mundo. Lo mismo tiene planes, sencillos como él. “Quedarme en mi casa y disfrutar de la familia”, esa es su misión después de tantos años de trabajo, de levantarse temprano y hasta de cosechar.

Con sus hermanos compró un terreno en Santa Lucía y en ese departamento pudo cumplir con el sueño de la casa propia. Allí vive con su esposa. Le quedan dos años para despedirse de Tribunales. Seguramente será un hasta luego. Porque Francisco va a volver. Tribunales es parte de él. Le cambió la vida. Y eso será para siempre.

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