Lo que empezó como una escapada artística durante una filmación terminó siendo una anécdota insólita con patrullero, esposas y noche en el calabozo. Peter Lanzani, reconocido actor argentino, contó entre risas cómo fue detenido por la policía fueguina en marzo, tras ser sorprendido haciendo un graffiti en un portón abandonado junto a dos amigos.
Peter Lanzani recordó cuando fue detenido en Ushuaia: "Se les había escapado un chorro"
El actor contó detalles del episodio que protagonizó con dos amigos y pasó la noche en un calabozo. Si bien reconoció el daño que había causado, le tiró un palo a la Policía que lo arrestó.
Cinco meses después del episodio, Lanzani visitó el programa Nadie Dice Nada (Luzu TV) y compartió la historia que, según sus propias palabras, “tuvo de todo”.
“Estábamos haciendo claramente cosas que no se pueden hacer… un grafiti. Era un chapón abandonado, un edificio viejo que después lo iban a tirar. Nada grave”, comenzó con ironía, aclarando que el acto no fue más que una expresión artística fuera de lugar.
La escena ocurrió la noche del 20 de marzo en Ushuaia, mientras el actor se encontraba filmando en la ciudad. Apenas pasada la medianoche, el grupo fue sorprendido por una docena de policías. “Nos empezaron a palpar, a ver si teníamos drogas. Y nosotros como: ‘Che, perdón, ¿podemos seguir pintando?’”, relató entre risas.
La revisión policial fue rigurosa, pero los resultados, inocuos: “No teníamos nada, teníamos puchos. Ni cerveza habíamos tomado”. Sin embargo, fueron esposados y trasladados a la comisaría. Lanzani recordó con humor la reacción del grupo:
“Nos metieron en el patrullero, nos empezamos a reír. Nos bajaron del patrullero porque nos reíamos y nos esposaron de atrás. Y nos reímos más todavía”.
El momento más absurdo llegó cuando los oficiales comentaron que esa misma noche se les había escapado un delincuente:
“Fue como: ‘Boludo, se te escapó un chorro y me estás esposando porque pinté un chapón, dale’”.
Ya en la comisaría, fueron alojados en lo que Lanzani definió como “una cucha con tres rejas”. Pese a todo, lograron dormir: “Roncamos”, dijo entre carcajadas, y describió el colchón como “medio cutre”.
A la mañana siguiente, fueron despertados varias veces por los oficiales con las mismas preguntas, hasta que les ofrecieron desayuno: “Un vaso de telgopor con agua y un pedazo de pan”.
Finalmente, fueron liberados sin cargos graves. Lanzani supo que el episodio había tomado notoriedad cuando revisó su celular:
“Salimos y tenía más mensajes que cuando cumplo años”.
Con el paso del tiempo, la anécdota quedó como una de esas historias que mezclan juventud, torpeza, arte callejero y burocracia policial. Peter Lanzani, lejos de esconderla, la cuenta hoy con humor y naturalidad, dejando en claro que ni siquiera una noche en un calabozo le quita su buen humor.