Llevamos una semana realmente mala en materia de fallecimientos que no pasan desapercibidos. Gerardo Rosín nos dejó hace algunos días luego de un largo padecimiento del que poco se sabe y hace algunas horas se sumó Arturo Bonín, un actor que nos costará olvidar.
Un repaso por la vida de Arturo Bonín, los momentos que lo harán inolvidable
Para comprender la pasión de Arturo Bonín por la interpretación es necesario remontarnos a su adolescencia porque fue ese el momento en el que descubrió que lo suyo era la actuación. Desde entonces, jamás tuvo dudas, pero le costó bastante poder dedicarse exclusivamente a eso.
El salto a la fama del artista se concretó con el comercial de galletas "Criollitas". En ese momento su nombre empezó a ser reconocido y comenzaron a convocarlo para modelar y también para acompañar a Mirtha Legrand en sus míticos almuerzos. Pero hasta 1980 tuvo que probar suerte con otros rubros que fueron desde la carpintería hasta el comercio minorista.
Pero la espera valió la pena y un buen día Arturo Bonín fue tocado por la varita mágica. Se consolidó como galán de telenovela y entró en un círculo virtuoso que no se detuvo hasta que él no quiso. "Otra historia de amor" fue una de sus películas más exitosas. "Iluminados por el fuego" es otro título a mencionar y también "Asesinato en el Senado de la Nación".
"Rebelde Way", "Vidas robadas" y "Dulce amor" fueron solo algunos de los trabajos más representativos de Arturo Bonín en la pantalla chica y quizás los proyectos que lo hicieron más popular. Además, estaba muy comprometido por la búsqueda de la identidad perdida de quienes son descendientes de desaparecidos por la última dictadura militar y esa es una de las grandes razones por las que su fallecimiento duele.