Su voz suena ronca al otro lado del teléfono, pero su esencia es sencilla. Luis Salinas volverá a San Juan después de seis años y lo hará para presentar 'El Tren', un disco cargado de emociones, premios y al que rinde homenaje compartiéndolo con sus compatriotas. La cita es este 18 de noviembre, a las 21.30 hs, en el Auditorio Juan Victoria.
''Tocar en San Juan es un gran compromiso, entienden muy bien lo que es la música''
-¿Qué viene en 'El Tren' de Luis Salinas?
-Es un CD que hice hace 3 años y que tiene temas dedicados a mi hijo Juan, a mi hija Rita, a mi mejor amigo Pascuali. Además, toco con mi hijo. Tiene un componente afectivo distinto a los otros y me emociona saber que siendo tan especial haya ganado un Gardel y ahora esté nominado al Grammy. Lo estamos tocando a modo de festejo por todo el país. Demás está decir que no está hecho para ganar premios, sino para dar respuesta a mi necesidad de tocar y de expresarme.
“Si no fuera músico, sería músico. No puedo hacer otra cosa”
-¿Es exigente con usted mismo?
-A veces hago un disco y al mes me gustaría cambiarle algunas cosas. Hablando con un amigo me decía que eso estaba bueno porque quiere decir que sigo creciendo. Y me dijo que siempre piense que en el momento que lo hice, di lo mejor, que lo disfrute y lo quiera desde ese lugar.
-Usted ha estado unas cuantas veces en San Juan, ¿esta tiene algo de especial?
-San Juan es una provincia muy musical, tiene grandes artistas y una historia muy rica. Siempre es muy lindo tocar allí y también implica un gran compromiso porque entienden muy bien lo que es la música y en especial la guitarra.
“Más allá de las notas, a música es una energía espiritual”
-¿Hay alguien que lo una sentimental y artísticamente a nuestra provincia?
-Yo tuve la dicha y el orgullo de conocer al ‘Negro’ Villavicencio. Lo conocí en la Boca, cuando él fue a la pizzería de un amigo a comer algo y tomar un vino. Me quedé con la sencillez y humildad que tenía. En ese momento me emocionó con una tonada que tocó, pero con los años descubrí realmente quien era por su composición y su genial manera de tocar. Ahí me di cuenta que había conocido a uno de los más grandes.
“Si yo tengo una cita y agarro la guitarra, seguro que llego tarde”
-¿Tiene algún brindis esperándolo en San Juan?
-Soy un tipo que no suelo tomar vino, pero en un asado o algún momento especial seguro que alguno me tomo. Pero tiene que ser bueno, como los que tienen por aquellos lados. Hablando de vinos, tengo una anécdota que no sé si muchos la saben. Una vez estaba comiendo en Bariloche y un grupo que imitaba a Les Luthiers –muy buenos, por cierto- destaparon unos vinos y yo veía a todo el mundo tomar con un gran placer. Entonces me animé a tomar. Generalmente el que no suele tomar, toma un poco y deja el vaso en el lugar, pero yo me quedé con el vaso en la mano. Entonces uno de los que estaba me dijo que era un tomador en potencia por quedarme el vaso en la mano. Estaba tan bueno el vino que ni cuenta me había dado. Así que peligrosamente hay en mí un tomador. Aunque tengo que decir que yo soy de los mamados que cuando toma un trago demás se duerme. Vos me querés eliminar, dame vino”.