El presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, están reunidos analizando un paquete de medidas de respuesta para evitar que el impacto económico del coronavirus termine por sumir a la Argentina en una depresión económica.
Alberto Fernández y Martín Guzmán analizan medidas económicas de respuesta al coronavirus
Aunque el gobierno mantiene la decisión de avanzar en la restructuración de la deuda, la prioridad del momento es estimular la economía, relegar los objetivos de austeridad o reducción del déficit fiscal y, por el contrario, estimular la producción y el consumo, aunque eso conlleve costos fiscales y monetarios. La fórmula política del “Estado presente” y “políticas activas” que el gobierno prioriza sobre concepciones más ortodoxas ganó definitivamente la mano.
Ante la posibilidad cierta de una depresión económica, conceptos como crédito, expansión monetaria, estímulo fiscal y eventuales controles de precios pasaron a dominar el escenario. Todo el equipo económico, incluido el ministerio de Desarrollo Productivo, encabezado por Matías Kulfas, están involucrados en la confección de las medidas.
Esta mañana, el presidente admitió en entrevista radial la posibilidad de “parar” el país por diez días, de modo de reducir al mínimo la circulación del coronavirus, pero reconoció que esa medida tendría un alto impacto económico, que debian evaluar precisamente esa cuestión y que la primera reunión que tendría, además de la reunión ampliada de las 17 horas en la Residencia Presidencial de Olivos, sería con el ministro de Economía.
El gobierno mantiene bajo análisis la posibilidad de cerrar todas las escuelas del país, pero en la entrevista dijo que para evitar que esa medida tenga como consecuencia negativa la exposición de muchos abuelos (la población más vulnerable al coronavirus) al cuidado de sus nietos, debería ser acompañada por un corte total de actividades. A su vez, señaló, ese corte tendría un severo impacto económico, que es necesario mitigar.
Las excepciones obvias a un parate de ese tipo son transporte, energía, salud, que deberían tener instrucciones precisas de funcionamiento para atender diferentes tipos de situación.
Pero más allá de la decisión inmediata, están las medidas para evitar sus costos más extremos y cuyo alcance excede el período de aplicación, por el efecto depresivo que un parate tendría sobre la producción, el consumo y, entre otras cosas, el comercio exterior, por el abastecimiento de bienes y por la necesidad de seguir generando divisas a través de las exportaciones.