La vida de Noah, un bebé de dos meses, se apagó el 14 de agosto de 2014. Sus padres lo habían dejado junto con su hermanito de dos años en la guardería Blue Kinder de Ciudad.
Piden imputar a dos docentes por la muerte de un bebé
Los padres de la víctima solicitaron a la fiscal Mercedes Moya que profundice la investigación sobre las maestras. Creen que fue un homicidio culposo.
Cerca de las 10 de la mañana, el niño murió producto de una broncoaspiración, según se estableció en la necropsia. Pero sus padres quieren saber qué pasó previo a la descompensación y posterior muerte. Esta semana pidieron la imputación de la docente encargada de Noah y de la vicedirectora del establecimiento por el delito de homicidio culposo.
"Tenemos dudas acerca de lo que pasó con nuestro hijo, si fue un accidente o un descuido", dice Jorge Benítez (33) el papá de Noah. Las "lagunas" que existen en el relato de los hechos, los llevaron a constituirse en querellantes y comenzaron a trabajar con el asesoramiento del abogado Alejandro Giménez.
Para el letrado hay dos momentos importantes que pueden ayudar a dilucidar la muerte de Noah. El primero es cuando el personal del establecimiento detecta al niño descompensado.
Según declaró en dos oportunidades una auxiliar de la guardería, ella llegó a las 10 de la mañana, según consta en el libro de asistencias, se puso el guardapolvo y fue a dar una "recorrida" a la sala de bebés más pequeños, justamente donde estaba Noah.
Al mirar al pequeño lo encontró sin tono muscular y con un color fuera de lo normal. Según la necropsia, Noah murió aproximadamente a las 10 de la mañana, producto de una asfixia por broncoaspiración alimentaria.
El segundo momento (y tal vez el más importante) que marcan los papás de Noah y su abogado es lo que sucedió desde que la auxiliar descubrió al bebé y se lo llevó a la maestra.
Si bien las otras tres auxiliares que había en la sala han afrontado el proceso un tanto desmemoriadas, ya que dicen que no recuerdan qué pasó en ese momento, todos acuerdan en que la docente encargada de la sala llevó al pequeño a la oficina de la vicedirectora, que era quien estaba a cargo.
Momento clave
El siguiente momento es y concentra la mayor cantidad de dudas. La directora de la guardería declaró que a ella la llamaron cerca de las 10.10 de la mañana para decirle que Noah Benítez estaba descompuesto. La directora no confundió de horario. La querella solicitó un registro de llamadas en donde se ve que desde la guardería llamaron a la mujer exactamente a las 10.10.
Después de ésa hay una llamada a una aseguradora (no se sabe si es la que había contratado la guardería). Recién a las 10.58, 10.59 y 11 llamaron al ECI, que es el servicio de emergencias que tenían en Blue Kinder.
Pero como el estado del pequeño ya era dramático decidieron no esperar a la ambulancia y se cruzaron a la clínica Trinidad, ubicada a pocos metros del jardincito.
La secretaria de Trinidad declaró que el niño entró a las 11 en punto con personal de la guardería.
La misma hora señaló un médico que lo revisó en una primera instancia. Luego, aparece el testimonio de la pediatra del centro médico. La profesional aseguró que recibió a Noah a las 11.05. Básicamente en su declaración dijo que el niño no respiraba ni tenía ritmo cardíaco.
Estaba pálido y presentaba lividez, entró en paro y sin pulso, fueron básicamente las palabras que usó la médica para describir el estado del niño.
Además, dijo que cuando intentó abrirle la boca (para intubarlo) ya presentaba rigidez y la coloración en las comisuras era morada.
Pese a que el estado era irreversible, los profesionales comenzaron con un trabajo de reanimación cardiopulmonar hasta que una ambulancia del SEC lo llevó al hospital Fleming. Por la premura del caso, el vehículo hizo varias cuadras en contramano.
Dudas paternas
Mientras esto sucedía, las autoridades de Blue Kinder se comunicaban con los padres de Noah para contarles lo que había sucedido.
"Si el niño tenía una oportunidad de salvarse la perdió en el lapso entre que la docente lo llevó a la vicedirección hasta que lo cruzaron a la clínica Trinidad", dice el abogado Giménez, indicando que esos 50 minutos deben ser investigados profundamente.
Daniela (38), la madre de Noah, es enfermera y estaba trabajando en el Fleming cuando le avisaron que su hijo estaba descompuesto. Por sus conocimientos sobre medicina, aseguró que si un paciente llega "sin pulso y sin respiración", tal como dijeron en la clínica Trinidad, quiere decir que ya está muerto, aunque se hacen maniobras para intentar que sus órganos vuelvan a funcionar.
"Cuando descubrieron a Noah, a las auxiliares no las dejaron salir de sus salas. Luego les dijeron que había sufrido una muerte súbita", explicaron los padres del niño y el abogado, mientras hacían hincapié en que, en ese momento, los resultados de la necropsia aún no estaban. Luego se determinó que la causa de muerte era otra.
"Si hubieran hecho algo, si alguien hubiera notado que se ahogaba, si hubieran estado cerca, nosotros no estaríamos acá. Pero nadie notó nada", dijo Jorge.
Avance judicial
"Queremos saber qué pasó, que esta causa no se muera con nuestro hijo", pidió Daniela.
La investigación del caso no ha sido fácil. En los inicios la tuvo una fiscal que luego dejó su puesto. Ahora es investigado por la fiscal Mercedes Moya.
Esta semana la familia presentó un pedido de imputación por homicidio culposo en contra de la vicedirectora y de la docente encargada de Noah. Ellas eran las dos responsables directas del niño. "Queremos justicia y, si hicieron las cosas mal, paguen los responsables. No sabemos qué hicieron con nuestro hijo durante los 50 minutos desde que fue descubierto descompensado hasta que entró a la clínica".
La versión del jardín
Ni la maestra de Noah ni la vicedirectora han declarado por el momento ya que podrían resultar comprometidas en la causa.
A horas del fallecimiento del niño, Los Andes se comunicó con la hija de la directora del establecimiento (su madre estaba muy conmovida por lo que prefirió no hablar con la prensa).
En ese entonces María Carranza dijo que el niño no salió muerto de la guardería. Explicó que el pequeño tomó la leche cerca de las 9.30. Luego jugó con su maestra, que estaba con tres auxiliares; "lo tuvo en brazos, hicieron algunos juegos ". Tras eso, la docente decidió acostarlo ya que a las 10 los niños hacen una pequeña siesta, dijo.
"En ese momento lo notó de un color extraño y por eso decidió llevarlo a la oficina de la vicedirectora. Luego llevó a Noah hacia la clínica Trinidad, que está enfrente de la guardería", reconstruyó. Para la guardería, a diferencia de la querella, la asistencia se dio en menos de 10 minutos.
La última palabra la tiene ahora la Justicia, cuyos miembros aseguraron que se trata de una causa complicada y muy difícil de resolver.
Fuente: Los Andes
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