Los investigadores trabajan sobre un elemento clave que tiene el expediente en el que se investiga el homicidio de Mabel Melanie Rodríguez, la pequeña de 7 años que fue hallada asesinada y calcinada el martes por la madrugada en una ripiera de Fray Luis Beltrán, Maipú. Se trata de una toalla hallada en una de las habitaciones de la casa de los sospechosos, que tiene manchas de sangre y estaba mojada al momento del secuestro.
Imputaron a los tres hermanos detenidos por la muerte de Trini
Por estas horas, es peritada para establecer si los rastros pertenecen a la pequeña conocida como Trini. La toalla es más que importante en la causa que instruye el fiscal Galdo Andreoni porque puede incriminar a los hermanos que están detenidos y que fueron imputados por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía.
El crimen de la pequeña que vivía en el barrio San Cayetano y que fue brutalmente atacada y quemada mientras se dirigía a la escuela Lafinur generó gran indignación en los vecinos y la sociedad mendocina.
Todo se inició el lunes a las 18 porque la nena no había tomado el micro que la llevaba y la traía de regreso a su casa desde el colegio y por esa razón su madre realizó la denuncia.
Desde las 21 de ese día se montó un gran operativo para rastrear el lugar y dar con su paradero. Recién a la 1.30 del martes la encontraron pero de la peor manera. La chiquita estaba muerta y totalmente calcinada en una ripiera que está a metros de la casa de los hermanos que luego fueron detenidos.
Según detallaron los especialistas, quienes sólamente encontraron el cráneo y parte de la clavícula entre los yuyos incendiados, los huesos aún estaban a alta temperatura porque estuvieron unas cuatro horas ardiendo –de allí estiman la hora de cuándo sucedió el ataque– entre unas cubiertas y debieron esperar a que se enfriaran para levantarlos del terreno. Se cree que la pequeña fue muerta a golpes con una piedra luego de haber sufrido un abuso sexual.
Una vez descubierto el cadáver, el fiscal ordenó la detención de tres hermanos que, según algunos indicios y la cercanía de su casa con la escena, quedaron seriamente comprometidos en la causa y la muerte. Uno de esos indicios que los complicaron es que al menos dos de ellos estaban bañados cuando los apresaron, situación que les llamó la atención a los pesquisas porque podría significar que quisieron "limpiar” algún rastro en particular.
Además, su vivienda está pegada al lugar donde encontraron los restos y sí o sí la nena tenía que pasar por ese lugar. Eso no fue todo porque cuando allanaron la vivienda que habitaban desde hacía unos seis meses, incautaron varias prendas. Entre ellas, se destacaron un par de zapatillas, remeras, buzos y una toalla que estaba húmeda y con manchas hemáticas.
Respecto a este última trapo, que estaba en una de las habitaciones, explicaron que habría sido usada por los individuos para secarse tras la ducha y que ahora deben cotejar si los rastros hemáticos corresponden al grupo y factor de sangre de la víctima, estudio que demandará un par de días. En cuanto a las zapatillas, manifestaron que deben esperar un cotejo con unas huellas de pisadas que levantaron de la escena y en las cercanías.
El fiscal aguarda por este informe, además de otras pericias y resultados, para avanzar con el expediente. La investigación señala que el más complicado es el más grande de los hermanos, de 24 años y de nombre Jesús Concha. Esto porque tiene antecedentes por un abuso simple –se sospecha que vejó a un chico menor– de hace un par de meses y que obligó a su familia salir del barrio 24 de Mayo de Rodeo del Medio por los problemas que tenían con los vecinos.
La investigación agrega que este joven habría atacado a la menor con fines sexuales y que, ante la resistencia de la víctima, la arrastró y luego la prendió fuego. Los otros detenidos son Matías y Diego Concha, de 18 y 19 años, respectivamente. Estos últimos también quedaron vinculados al hecho de sangre y también fueron notificados de la acusación pero como partícipes secundarios.
Cómo son
Tras las detenciones, investigadores que conocía a la familia Concha explicó a El Sol que los hermanos tenían un leve retraso mental y que, cuando vivían en Rodeo, siempre se mostraron introvertidos y aislados. Incluso, los graficaron como "marginales”.
Pero a pesar de esta situación, también los tildaron como "moqueros” pero siempre con hechos menores. Salvo el caso de abuso por el cual debieron abandonar el 25 de Mayo, lugar donde regresaron actualmente tras el crimen de Trini.
Fuente Hernán Adrover para El Sol