Un atomovilista llamado Roberto se hartó de no poder circular por Buenos Aires y se plantó ante un piquete de trabajadores de la gráfica WorldColor, que no dejaban llegar a la gente a sus trabajos.
Roberto plantó con su camioneta Chery Tiggo en la tradicional esquina porteña de Callao y Corrientes y dijo que iba a pasar para llegar a trabajar. La Policía Federal rodeó el vehículo y los manifestantes lo intimidaron.
Pero esto no fue todo: inspectores de Tránsito le labraron una multa.
La gente, indignada por el castigo que recibió quien quería llegar a su trabajo y no para quien cortaba la circulación, entronizó al hombre con el hasthag #BancoaRoberto