Pasaron 1.104 días desde que Ítalo Juan Herrera (50) asesinó a Mónica del Valle Molina (48), su primera novia. Eso ocurrió el 4 de agosto de 2011. Ayer, la Cámara Novena del Crimen condenó al hombre a 15 años de prisión. El fiscal de Cámara Carlos Ferrer había pedido una pena de 17 años, mientras que la querella, representada por Carlos Nayi, había pedido 20 años.
Degolló y enterró a su primera novia
La mujer –madre de tres hijos– estuvo desaparecida desde ese día de agosto hasta el 16 de julio de 2013, cuando su cadáver apareció sepultado a pocos kilómetros del dique La Quebrada, en un paraje cercano a Río Ceballos.
En el juicio se pudieron reconstruir los últimos momentos en la vida de la mujer: el 4 de agosto de 2011, ella y Herrera se encontraron. La mujer bajó del colectivo en el que trasladaba desde Villa Allende hacia Villa Posse y se subió a la camioneta de su antiguo novio. Viajaron hasta el paraje Colanchanga, donde poco después habrían discutido.
Herrera le cortó el cuello. Aún con vida, la colocó en una bañera, hasta que se desangró ante la mirada del asesino. Luego, el hombre colocó el cadáver en bolsas y lo enterró en un campo cercano a la casa donde vivía su madre.
El esposo de Mónica hizo la denuncia poco después. Se pensó que la mujer había sido raptada, según señala el sitio diaadia.com.ar.
El misterio comenzó a resolverse cuando los policías de Homicidios dieron con un familiar de un amigo de Herrera, quien sabía del crimen.
Móvil.
Varios testigos señalaron que la Mónica y Herrera habrían mantenido una relación extramatrimonial, y que la mujer estaba decidida a dejarlo.
Alfredo Molina, el padre de la mujer, se mostró disconforme con la condena, aunque el abogado que lo representa, Carlos Nayi, entendió que por las circunstancias del caso la pena está dentro de lo estipulado. Según Alfredo Molina, la familia “siempre sospechó” de Herrera: “Donde iba la Mónica, él daba vueltas con la camioneta”, dijo.