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jueves 14 de mayo de 2026

Apareció muerto un financista en Córdoba y sospechan de un ajuste

Jorge Suau fue encontrado sin vida en el interior de su camioneta Toyota Hilux con signos de quemaduras. Era vicepresidente de una empresa con serias dificultades económicas.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Jorge Suau, cordobés, financista, y ex secretario de Culto de la primera gobernación de José Manuel de la Sota, se murió solo, lejos de sus tres hijos, envuelto en el misterio. Ayer, el empresario fue hallado muerto en el interior de su camioneta de alta gama Toyota Hilux en la ruta provincial 45, cerca de localidad de Rafael García, en el departamento de Santa María. Suau había desaparecido días atrás de su casa y su familia no tenía noticias de su paradero.

Para los investigadores, el caso encierra varios interrogantes: según algunos agentes, la muerte podría estar vinculada a la mala racha económica que desde hace tiempo arrastra una de las compañías financieras de la que Suau era vicepresidente, lo que habría motivado que se prendiera fuego dentro del vehículo. Sin embargo, dentro del utilitario se habrían hallado algunos indicadores que harían pensar a los investigadores que detrás de la novedad que sacudió las sierras cordobesas se escondería un posible asesinato con las características que sólo imprimen los escarmientos mafiosos.

Según fuentes judiciales, Suau era vicepresidente de CBI Grupo de Negocios Cordubensis, la sociedad anónima que tiene una sede en el Dinosaurio Mall de Rodríguez del Busto, en Córdoba capital, y otra en la zona céntrica del área metropolitana. Si bien durante las primeras horas del viernes las informaciones que manejaban los policías que trabajaron en la zona donde apareció muerto el empresario eran poco precisas, por la tarde trascendió que el cadáver tenía "aparentes signos de quemaduras en su cabello, antebrazos y piernas".

El fiscal del caso, Emilio Drazile, de la localidad de Alta Gracia, se acercó al mediodía junto con los peritos forenses para analizar la camioneta y cercaron la zona para tratar de determinar las causas que motivaron la muerte de Suau. En este sentido, un vocero adelantó que dentro del vehículo se habría hallado un bidón, que por estas horas será peritado para determinar qué tipo de producto líquido contenía.

VIDA AGITADA. Jorge Suau era un hombre que había alcanzado el éxito en su profesión. Hincha de Belgrano y de Boca Juniors, el consultor graduado en Ciencias Políticas (entre 1983 y 1987 estudió en la Universidad Católica de Córdoba, y luego hizo una maestría en Dirección y Gestión Pública en la Universidad Carlos III de Madrid, España) tuvo una activa participación en la vida política y empresarial de Córdoba.

La muerte lo encontró sumergido junto con sus socios en el vendaval económico que azotaba desde hacía varios meses a una de sus empresas financieras, Cordubensis SA, donde tenía como accionistas a los empresarios Eduardo Daniel Rodrigo, Oscar Américo Altamirano, Julio César Ahumada y Hugo Ramírez. La anterior denominación de la compañía era Cash SA, que en 2008 tenía como presidente a Juan Carlos Barrera, ex mandamás del club Instituto Atlético Central Córdoba, y como vicepresidente a Fabián Alberto Maidana, actual presidente del Banco de Córdoba. Entre los socios, además, figuraban Ahumada, quien dirigió el equipo de vóley de Villa María que llegó a enfrentar al conjunto de Bolívar, provincia de Buenos Aires, propiedad de Marcelo Hugo Tinelli, y Altamirano.

Suau además era director de Security Valores Sociedad de Bolsa SA y, entre 2003 y agosto de 2011, dirigió la Compañía de Soluciones Corporativas SA. Además de estar vinculado a compañías financieras locales, también era integrante del directorio nacional de la Asociación Civil de Estudios Populares (ACEP).

La indignación de los clientes

Ayer por la mañana, apenas se enteraron de la muerte del vicepresidente de la financiera, varios clientes se acercaron a la sede que CBI Grupo de Negocios Cordubensis tiene en el Dinosaurio Mall. Cerca del mediodía se vivieron algunos momentos de tensión, sobre todo cuando el policía que estaba dentro del local, que en sus puertas principales tenía un papel con la leyenda "cerrado por duelo", les dijo a las personas que se acumulaban impacientes frente a él, que no había personal para atenderlos y que no iban a poder entrar.

No obstante luego pudieron pasar aquellos que tenían las cajas de seguridad en la bóveda de CBI y cuyo ingreso está en el subsuelo, en la playa de estacionamiento. Este lugar, que cuenta con una posición estratégica, porque permite que los clientes se mantengan ajenos a la vida agitada del centro comercial, comenzó a ser usado en los últimos años por aquellos empresarios que elegían guardar sus ganancias fuera del circuito bancario tradicional. Sin embargo, el resto de la clientela ayer se mostró furiosa, convencida que el efectivo depositado ya no volverá a sus bolsillos.

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