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viernes 15 de mayo de 2026

Castelar

Choque de trenes: El motorman dijo que activó varias veces el freno y no funcionó

En su declaración, el motorman Daniel Alberto López, defendido por Valeria Corbacho, declaró que cuando advirtió que iba a chocar contra otro tren se aferró al pupitre de mando y "se encomendó a Dios".
Por Redacción Tiempo de San Juan

El maquinista que comandaba el tren Chapa 1, que el jueves pasado embistió a otra formación que estaba detenida en Castelar, dijo en su declaración indagatoria que intentó repetidas veces accionar el freno desde la primera señal de precaución, pero el comando nunca respondió. Reconoció, también, que era la primera vez que conducía esa formación desde que fue restituida al servicio, después de haber pasado varios meses parada por problemas de frenado.

En su declaración, el motorman Daniel Alberto López, defendido por Valeria Corbacho, declaró que cuando advirtió que iba a chocar contra otro tren se aferró al pupitre de mando y "se encomendó a Dios". López fue liberado anteayer, luego de que el juez federal de Morón Jorge Rodríguez cambió la calificación de la causa de estrago doloso a culposo.

Corbacho declaró el 15 de este mes en la causa hoy caratulada como "estrago culposo" y en la que el juez Jorge Rodríguez investiga su proceder en el fatal choque en que perdieron la vida tres personas y otras 320 resultaron heridas.

López, de 52 años, relató, en la indagatoria: "Salí de Morón con el equipo N° 1, que desarrolla velocidad en forma inmediata y el frenado es mucho más rápido que en los trenes antiguos. Me mandan con un servicio rápido de Once. Vengo respetando todas las precauciones, soy muy precavido. Trato de cumplir mi función. Salgo de Morón a velocidad normal, con velocidad de itinerario, me encuentro con un semáforo en precaución, hago una aplicación de freno normal y el freno no actúa; hago otra aplicación normal y tampoco funciona".

Continuó: "Hago una aplicación total del freno y veo que tampoco reacciona. Entonces, cuando miro hacia adelante veo la cola del tren [Chapa 19]. Intento hacer la maniobra repetidas veces y no funciona. Me levanto, acciono el freno de emergencia y me voy a la puerta e intento salir. Cuando me doy cuenta de que no frena, vuelvo, no recuerdo si normalicé el botón, y ahí intenté accionar el freno para que sea más leve el choque, ya que no lo podía detener. Intenté con el freno y cuando me vi el otro tren encima, me fui al costado, me encomendé a Dios y me agarré del pupitre".

Sobre los minutos posteriores al impacto, el maquinista, apodado "la Brujita", dijo: "Me agarró un ataque de nervios por la situación que estaba viviendo, me chorreaba sangre de la cabeza y estaba todo oscuro. La puerta estaba medio abierta, hice fuerza, la abrí y pude salir por mis propios medios. Me golpeé un poco al salir, vi gente caminando, caminé al costado del tren y empecé a ir para la base de Castelar".

Agregó que se perdió por las calles. "No sabía dónde estaba; andaba deambulando y me encontró un compañero que me ayudó a subir a un coche. Llegué a la base, tuve ganas de vomitar, me limpiaron la cara y me llevaron al servicio médico de Castelar; y ahí vino una ambulancia y me llevó a la clínica La Constituyente", explicó.

Cuando al maquinista, que declaró que va a una iglesia evangelista y cobra entre 9000 y 10.000 pesos por mes, se le preguntó si las formaciones que conducen se prueban todos los días, respondió que los operarios les dan el equipo listo y que no hay tiempo de probarlos, "como se hacía anteriormente".

Ante la pregunta del juez sobre si en el trayecto tuvo algún problema de frenado, López dijo que hasta que llegó a Morón, no. Pero que recordaba que le mencionó al control que "del lado [de la vía hacia] Once desarrollaba menor velocidad. Agregó: "Siempre he tenido problemas por tomarme las precauciones y generar un retraso del servicio. La empresa o el supervisor me han llamado la atención por ello. Llegué a Morón, frenó el equipo normalmente, y salí a velocidad itinerario".

Cuando le preguntaron si había visto alguna señal en rojo, contestó: "No, no vi ninguna". Su defensora preguntó cómo estaba la señal al salir de Morón y López dijo: "Era verde. La segunda, a precaución, y allí aplico el freno".

Aseguró que no toma ninguna medicación y que hacía un mes había arrollado a una chica que se tiró a las vías en Villa Luro. Por último, el maquinista contó que el día anterior durmió la siesta, fue a la iglesia, cenó y luego se acostó a dormir hasta las 2.45, cuando sonó el despertador para ir a trabajar.

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